Sin embargo, la cifra permanece por encima del promedio de 13% registrado entre los países de la OCDE.
México logró reducir durante la última década la proporción de jóvenes de entre 18 y 24 años que no estudian ni trabajan, al pasar de 23% en 2015 a 19% en 2025, de acuerdo con el informe Panorama de la Educación 2026 de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE).
Aunque representa una disminución de cuatro puntos porcentuales, el indicador todavía se encuentra por encima del promedio de los países integrantes de la organización, que se ubica en 13%.
El reporte también identifica avances en materia educativa y laboral. La proporción de jóvenes de entre 25 y 34 años que no cuentan con educación media superior pasó de 55% en 2015 a 40% en 2025, mientras que la tasa de desempleo entre quienes cuentan con este nivel educativo disminuyó de 7% a 4% durante el mismo periodo.
La OCDE destaca que concluir el bachillerato también representa mejores condiciones de ingreso. Las personas que cuentan con educación media superior perciben, en promedio, ingresos 3% inferiores al promedio nacional, mientras que quienes no concluyeron este nivel registran ingresos 22% menores.
El organismo considera que los jóvenes que no estudian ni trabajan constituyen una preocupación debido a que periodos prolongados de inactividad pueden generar efectos socioeconómicos a largo plazo. Por ello, plantea la necesidad de desarrollar políticas públicas específicas para atender a esta población, considerando además que una parte importante realiza trabajo de cuidados no remunerado en sus hogares.
Entre las estrategias implementadas en México se encuentra Jóvenes Construyendo el Futuro, mediante el cual los participantes reciben capacitación durante un año en centros de trabajo y un apoyo económico. Asimismo, durante la actual administración se han impulsado acciones para ampliar la infraestructura y la matrícula de educación media superior.
El informe también señala desafíos estructurales. Uno de ellos es la inversión educativa: en 2023, México destinó 2.6% de su PIB al gasto público en educación, frente al promedio de 4.2% registrado por los países de la OCDE.
En educación primaria, el número de docentes en México aumentó 7% entre 2015 y 2024, mientras que la matrícula disminuyó 8%. A nivel de la OCDE, en el mismo periodo el número de docentes creció 13% y los estudiantes aumentaron 2%.
La organización advierte que la disminución prevista de la población infantil no implica necesariamente que la contratación de maestros pueda reducirse en la misma proporción, debido a factores como el tamaño de los grupos, las horas de enseñanza, la rotación del personal y las condiciones de trabajo.
Otro reto se encuentra en la educación inicial: 75% de los niños mexicanos de entre 3 y 6 años estaban matriculados en programas de educación y atención de la primera infancia, frente al promedio de 90% de la OCDE.
El Panorama de la Educación 2026 plantea así un escenario con avances en la incorporación de jóvenes a la educación y el empleo, pero también con desafíos pendientes en inversión, cobertura educativa y atención a las condiciones que mantienen a una parte de la población juvenil fuera de las aulas y del mercado laboral.









