El Ejército federal y fuerzas aliadas ingresaron a la capital regional tras la retirada de los rebeldes.
El Ejército de Etiopía y milicias aliadas tomaron el control de Mekele, capital de la región del Tigré, después de que las fuerzas del Frente Popular de Liberación del Tigré (FPLT anunciaran el traslado de su Gobierno fuera de la ciudad.
Las fuerzas progubernamentales difundieron imágenes de sus integrantes patrullando distintos puntos de Mekele, mientras videos publicados en redes sociales mostraron el ingreso de tropas federales a la ciudad. Testigos señalaron que numerosos comercios permanecieron cerrados y que las principales calles eran vigiladas por soldados leales a Adís Abeba.
La retirada del FPLT se produjo después de varios reveses militares, entre ellos la pérdida del aeropuerto de Mekele, que había sido ocupado días antes por las fuerzas federales. El grupo rebelde aseguró que su salida busca crear las condiciones para continuar su ofensiva y acusó al Gobierno de pretender cometer atrocidades contra la población del Tigré.

La recuperación de Mekele representa un importante movimiento estratégico para el Gobierno etíope, debido a que la ciudad es el principal centro político y administrativo de la región. Sin embargo, el control militar de la capital no significa necesariamente el fin de la resistencia del FPLT, que mantiene presencia y capacidad de combate en otras zonas.
La nueva ofensiva también genera preocupación fuera de Etiopía. Egipto, Somalia, Sudán y Eritrea se reunieron en la ciudad egipcia de Alamein y llamaron a buscar soluciones pacíficas, respetar la soberanía de los Estados y evitar interferencias en los asuntos internos. La situación resulta especialmente delicada por las tensiones que Etiopía mantiene con algunos de sus vecinos.
El conflicto entre el Gobierno etíope y el FPLT comenzó en noviembre de 2020 y terminó formalmente con un acuerdo de paz en 2022, aunque varias de sus disposiciones quedaron sin aplicarse plenamente. La guerra dejó una grave crisis humanitaria y, según estimaciones de la Unión Africana, más de 600 mil personas murieron.
La nueva escalada revive el temor de que la violencia vuelva a extenderse en el norte de Etiopía y complique aún más los esfuerzos para consolidar el acuerdo de paz alcanzado hace cuatro años.









