El estado declaró una emergencia sanitaria tras superar el centenar de casos, mientras Pensilvania rebasa los mil contagios y cinco muertes.
Nueva York declaró emergencia estatal por el aumento de casos de sarampión, en un momento en que Estados Unidos enfrenta uno de los mayores repuntes de esta enfermedad en décadas.
La gobernadora Kathy Hochul emitió una orden ejecutiva para ampliar el número de profesionales autorizados a aplicar vacunas y realizar pruebas para detectar la enfermedad. La medida incorpora a paramédicos, personal de emergencias médicas avanzadas, farmacéuticos y matronas.
Hasta el 3 de octubre, las autoridades sanitarias de Nueva York habían confirmado 108 casos de sarampión durante 2026, siete de ellos en la ciudad de Nueva York y 101 en otras zonas del estado.
La situación también es preocupante en Pensilvania, donde se han registrado 1,004 contagios desde el inicio de un brote en abril. De acuerdo con las autoridades, 198 personas han requerido hospitalización y cinco han muerto.
En todo Estados Unidos se contabilizan cerca de 3,900 casos este año, en un escenario que las autoridades relacionan con la disminución de las tasas de vacunación infantil. La cobertura ha caído por debajo del 95 por ciento, nivel considerado necesario para evitar una transmisión sostenida del virus.
Estados Unidos había declarado eliminado el sarampión en el año 2000 gracias a sus elevados niveles de vacunación. Sin embargo, los brotes registrados desde 2025 en estados como Texas, Utah y Carolina del Sur han evidenciado la vulnerabilidad de algunas comunidades ante la reducción de la inmunización.
Las autoridades sanitarias han insistido en la importancia de mantener los esquemas de vacunación para contener la propagación de una enfermedad altamente contagiosa que puede prevenirse mediante inmunización.








