Vehículos utilizados durante ejercicios militares registraron movimientos de soldados e información sensible.
Las Fuerzas Armadas de Noruega encendieron las alertas de seguridad luego de descubrir que varios automóviles de fabricación china, utilizados durante ejercicios militares, habían almacenado imágenes de movimientos de soldados, rutas de traslado y códigos de acceso a instalaciones protegidas.
De acuerdo con el medio noruego Nettavisen, el incidente ocurrió durante maniobras realizadas en septiembre por la Guardia Nacional noruega (Heimevernet). Entre los vehículos utilizados había al menos dos unidades de Deepal, marca perteneciente al fabricante chino Changan, cuyos sistemas de cámaras registraron recorridos y actividades de los efectivos.
Las grabaciones también habrían captado los códigos alfanuméricos que los militares introducían para ingresar a zonas restringidas. Este tipo de información representa un posible riesgo operativo, ya que podría revelar patrones de desplazamiento, rutinas del personal y procedimientos de acceso a instalaciones militares.
Tras descubrir el material, los soldados eliminaron las grabaciones almacenadas en los vehículos. Sin embargo, no se ha esclarecido si los datos permanecieron únicamente en los automóviles o si pudieron transmitirse a sistemas externos. Pese al hallazgo, las unidades continuaron utilizándose durante los ejercicios, presuntamente debido a la falta de alternativas disponibles.
El caso también puso bajo cuestionamiento un contrato de alquiler de vehículos firmado por la organización logística militar noruega con Hertz Norge. El acuerdo, vigente de junio de 2024 a mayo de 2028, asciende a 350 millones de coronas noruegas, equivalentes a unos 32.8 millones de dólares.
La controversia aumentó por los vínculos empresariales del operador de Hertz Norge con el conglomerado chino Zhejiang Geely Holding Group, propietario de Volvo Cars. No obstante, los vehículos Deepal identificados en las maniobras pertenecen a Changan, un fabricante distinto.
El descubrimiento generó cuestionamientos políticos sobre las evaluaciones de riesgo realizadas antes de incorporar automóviles conectados a actividades militares. Legisladores noruegos solicitaron explicaciones al ministro de Defensa sobre los controles aplicados para prevenir posibles vulnerabilidades.
Los vehículos modernos incorporan cámaras, sensores y sistemas digitales capaces de recopilar información sobre su entorno y desplazamientos. Aunque estas herramientas están diseñadas para mejorar la conducción, su uso en instalaciones militares puede exponer datos que requieren especial protección.
Hasta el momento, el hallazgo no demuestra que se haya cometido espionaje ni que la información fuera enviada a China. La principal preocupación es determinar qué datos quedaron almacenados, quién pudo acceder a ellos y si existieron mecanismos suficientes para proteger la seguridad de las instalaciones militares.









