El mandatario ruso aseguró que el gas natural licuado de su país representa el 20% del mercado europeo y atribuyó las protestas a errores económicos y energéticos de los propios gobiernos.
El presidente de Rusia, Vladímir Putin, cuestionó las políticas energéticas de Europa y rechazó las acusaciones sobre una posible intervención de Moscú en las protestas registradas en distintas ciudades del continente. Según afirmó en una entrevista difundida por la televisión pública rusa el 25 de octubre, los países europeos mantienen compras de gas natural licuado (GNL) ruso mientras planean reducir su dependencia energética de Moscú.
Putin sostuvo que Rusia nunca ha interrumpido deliberadamente el suministro de materias primas a sus compradores europeos y aseguró que el GNL ruso representa alrededor del 20% del mercado europeo, una proporción que calificó como significativa.
El mandatario también criticó los planes para abandonar progresivamente los combustibles fósiles y cuestionó el cierre de centrales nucleares y minas de carbón. Aunque reconoció la importancia de avanzar hacia las energías renovables, defendió que la transición debe realizarse gradualmente y con alternativas económicamente viables.
En cuanto a las movilizaciones sociales, Putin atribuyó el descontento a problemas internos de los países europeos, entre ellos el endeudamiento público y las decisiones económicas y financieras de sus gobiernos. Desde su perspectiva, estas dificultades explican las protestas y no deberían atribuirse a una supuesta intervención extranjera.
Las declaraciones se producen en medio de las tensiones entre Rusia y los países europeos por la guerra en Ucrania, las sanciones económicas y los esfuerzos de la Unión Europea por reducir su dependencia de los energéticos rusos.
Las palabras de Putin reflejan la disputa política y económica en torno al suministro de energía y la responsabilidad por las dificultades que enfrenta Europa. Sin embargo, sus afirmaciones sobre las causas de las protestas constituyen la interpretación del mandatario ruso y no demuestran por sí mismas el origen de las movilizaciones.









