Teherán calificó de “intensas” las consultas, mientras J.D. Vance expresó optimismo sobre la posibilidad de alcanzar un acuerdo que permita reducir las tensiones.
Irán y Estados Unidos intensificaron sus contactos diplomáticos para evitar una nueva escalada del conflicto, en medio de la preocupación internacional por una posible reanudación de las operaciones militares y sus consecuencias para la economía mundial.
El ministro iraní de Relaciones Exteriores, Abás Araqchi, confirmó que las conversaciones atraviesan una etapa de intensa actividad y destacó la mediación de Qatar y Pakistán para acercar posiciones entre ambos gobiernos.
Por su parte, el vicepresidente estadounidense, J.D. Vance, aseguró que tanto él como el presidente Donald Trump mantienen una postura optimista sobre la posibilidad de alcanzar un arreglo negociado. Aunque reconoció que se han logrado avances, señaló que todavía será necesario continuar las gestiones.
Las negociaciones buscan evitar que se repitan los 40 días de bombardeos registrados a principios de año. El conflicto, que comenzó el 28 de febrero con ataques de Israel y Estados Unidos contra territorio iraní, ha provocado una crisis regional y alteraciones en los mercados internacionales.
Uno de los principales puntos de tensión es el estrecho de Ormuz, cuya navegación permanece restringida por Irán, situación que ha afectado el tránsito marítimo y el suministro energético. Teherán condiciona su reapertura a un alto el fuego en todos los frentes, el desbloqueo de sus activos en el extranjero, el levantamiento de sanciones a su sector petrolero y el fin del bloqueo naval estadounidense contra sus puertos.
Aunque Washington rechazó anteriormente las exigencias iraníes, las declaraciones de ambas partes mantienen abierta la posibilidad de una salida diplomática. Sin embargo, el futuro de las conversaciones dependerá de que los dos gobiernos logren acercar sus posturas en los temas que mantienen estancada la negociación.









