China se está posicionando como una de las principales potencias en el ámbito de la automatización.
Una noticia que le ha dado la vuelta al mundo es la graduación de un robot humanoide, quien fue el protagonista de una ceremonia de graduación en Fujian, al este de China.
Llamado Shuang Shuang (brillante), el autómata subió al escenario del salón de actos en la escuela secundaria Shuangshi, para estrechar la mano de un profesor y recibir su diploma. Los aplausos de los asistentes retumbaron en el recinto.
Pero a diferencia de los graduados de carne y hueso, el autómata se llevó el certificado en una bolsa, similar a la que se usa para las compras en el supermercado.
A pesar de que los robots son habilidosos para ciertas tareas complejas, por ejemplo, resolver ecuaciones complejas en segundos, todavía exhiben torpeza para acciones que son sencillas para un chico de cinco años, como sostener objetos frágiles o delicados.

Este singular evento en la mencionada escuela secundaria ocurrió en el marco de una intensificación de los esfuerzos en China para consolidarse como una de las potencias en el campo de la robótica.
“Pekín invierte fuertemente en el área, lo que ha impulsado a que los analistas describen como una creciente carrera armamentista tecnológica con Estados Unidos”, señala la fuente.
A un lado de esas consideraciones, en el gigante asiático se celebraron recientemente una serie de eventos protagonizados por autómatas.
Fue en abril, cuando se realizó en Pekín una media maratón en la que 21 robots humanoides corrieron a la par de los atletas de carne y hueso; la máquina más veloz completó la carrera en 2 horas y 40 minutos, más de doble en comparación con el mejor de los humanos en esa competencia.

En mayo en Hangzhou, al este de China, fue escenario para una competición de kickboxing con humanoides en el ring. Las habilidades que demostraron revelan el avance de la robótica que, con suerte, en lugar de golpes certeros ofrecerá una conveniente asistencia tanto en entornos laborales como en nuestras casas.
En ese mismo mes, se disputó en China el primer campeonato de fútbol robótico en ese país. Según señalamos, la RoBoLeague 2025 dejó sensaciones dispares.
Los amantes del deporte rey dirán que las máquinas son pésimas para este juego: tropiezan, son lentas y pocas veces aciertan a la pelota. Por contrapartida, los especialistas en robótica celebran las habilidades que demostraron los autómatas en la cancha.
Otro desarrollo reciente, también en China, es la creación de un robot con el tamaño de un mosquito que se usará para tareas de espionaje y tareas militares. Aquel es uno de los tantos casos en un sector que se expande, también en otros países.









