A lo largo del cauce del Orontes, desde Hama a la frontera turca, los agricultores viven la misma miseria.
Los sirios que viven en la orilla del Orontes atestiguan que este año es el de mayor sequía del que tienen memoria. Este río, de importancia histórica y que discurre desde el Líbano, atravesando Siria hacia Turquía, se ha quedado seco, dejando enormes daños medioambientales, humanos y económicos. Esta sequía amenaza directamente las fuentes de vida de miles de agricultores y pequeños negocios, además de socavar el sector de turismo interno, que dependía del río como un atractivo natural.
A lo largo del cauce del Orontes, desde Hama a la frontera turca, los agricultores viven la misma miseria.
El responsable de la Autoridad General de Recursos Hídricos en Siria, Ahmed Kuan, dijo que la sequía se debe a varios motivos, que se han ido acumulando, como el descenso del nivel de lluvia en un 30% del promedio anual en numerosas zonas, así como los efectos del cambio climático a nivel mundial y otros fenómenos meteorológicos extremos.
La sequía redujo el agua almacenada en las presas principales como Qatina, Al Rastan y Mahrada y también causó el retroceso de las aguas subterráneas en varias zonas, lo que ha traído aparejado un deterioro del ecosistema.
“Eso se refleja negativamente sobre las cosechas, la producción ganadera, además del impacto social y económico y las disputas por las fuentes de agua”, resumió.
Kuan indicó que el Gobierno sirio está llevando a cabo un plan de emergencia hídrica que incluye la transición a nuevas técnicas de riego (como riego por goteo o el subterráneo), fomentar el cultivo de productos que no absorben mucha agua, rehabilitar las presas que no están en marcha como la presa de Afamia, Qastun y Zeizun y recolectar del agua de lluvia y reutilizarla.
Se busca trasvasar agua desde las cuencas con mayor abundancia a las de mayor escasez, suspender la excavación de pozos, especialmente en las zonas de escasez de agua, así como incrementar la colaboración con organizaciones internacionales.
Según las estadísticas oficiales, unos 150.000 agricultores sirios están afectados por la sequía del Orontes en tres provincias Homs, Hama e Idlib, dónde unas 120.000 hectáreas dependen del riego directo del rio o de pozos vinculados a su cauce.









