Ambos países han buscado maneras de abordar juntos desafíos como la expansión del arsenal nuclear de Corea del Norte.
El primer ministro saliente de Japón y su homólogo surcoreano subrayaron la necesidad de fortalecer la cooperación entre sus naciones, ya que el enfoque transaccional del presidente estadounidense Donald Trump hacia los aliados y las guerras comerciales están acercando a los vecinos asiáticos, a menudo enfrentados.
La reunión entre el primer ministro japonés, Shigeru Ishiba, y el presidente surcoreano, Lee Jae Myung, en la ciudad portuaria de Busan, en el sureste de Corea del Sur, es su tercera y probablemente última cumbre.
Ambos líderes emitieron una declaración conjunta en la que se comprometieron a continuar las consultas bilaterales sobre temas comunes como la baja natalidad, la revitalización rural y la mejora de las medidas de prevención de desastres.
La oficina de Lee indicó que ambos también reafirmaron su compromiso con la desnuclearización completa de la península de Corea, en referencia a los esfuerzos para poner fin al programa nuclear de Corea del Norte.
Corea del Sur y Japón son aliados clave de Estados Unidos y socios comerciales importantes. Sin embargo, sus vínculos han experimentado constantes cambios debido a disputas históricas derivadas del dominio colonial japonés sobre la península de Corea.
Las relaciones comenzaron a mejorar bajo el liderazgo de los predecesores de Lee e Ishiba. Sin embargo, la inminente salida de Ishiba, quien ha reconocido la agresión japonesa en tiempos de guerra y ha mostrado empatía hacia las víctimas asiáticas, podría representar un desafío para Lee en política exterior.
En declaraciones a la prensa tras la cumbre, Ishiba reconoció las persistentes diferencias con Corea del Sur sobre la historia de la guerra, pero enfatizó la necesidad de que Tokio mantenga la sinceridad y la valentía al afrontar el pasado. Expresó su esperanza de que su sucesor continúe fortaleciendo los lazos bilaterales, lo que beneficiará no solo a ambos países, sino también al mundo entero.
Ambos gobiernos afirmaron que la cumbre formaba parte de acuerdos previos para mantener una estrecha comunicación e intercambios de alto nivel entre ambos países.
Corea del Sur y Japón han buscado maneras de abordar juntos desafíos como la expansión del arsenal nuclear de Corea del Norte y las vulnerabilidades de su cadena de suministro. Ahora, la presión de Trump para restablecer el comercio global los está acercando cada vez más.
Corea del Sur y Japón han prometido cientos de miles de millones de dólares en inversiones industriales estadounidenses con la esperanza de evitar los aranceles más altos de la administración Trump.
Sin embargo, los funcionarios surcoreanos reconocen que siguen en desacuerdo con Washington sobre cómo se estructuraría y gestionaría el paquete de 350.000 millones de dólares propuesto por Seúl.









