Afirmó que muchas veces el dolor de las víctimas ha sido más fuerte por el hecho de no haber sido acogidas y escuchadas.
El papa León XIV lamentó esta semana, durante el consistorio con cardenales de todo el mundo, que la Iglesia cerrase la puerta a las víctimas de abusos, lo que hizo que su dolor fuese más fuerte, informó la Santa Sede.
“El abuso en sí mismo causa una herida profunda que tal vez dure toda la vida; pero muchas veces el escándalo en la Iglesia se debe a que se cerró la puerta y no se acogió a las víctimas, ni se les acompañó con la cercanía de auténticos pastores”», dijo León XIV el jueves en su discurso al término de la reunión con los cardenales.
En el discurso, divulgado por la sala de prensa del Vaticano, León XIV afirmó que muchas veces el dolor de las víctimas ha sido más fuerte por el hecho de no haber sido acogidas y escuchadas.
El papa había convocado a los purpurados de todo el mundo a un consistorio extraordinario con el objetivo de contar con su apoyo para la toma de decisiones en el gobierno de la Iglesia católica.
“Aunque no fue un tema específico de diálogo en nuestro encuentro, quiero mencionar un problema que aún hoy es realmente una herida en la vida de la Iglesia en muchos lugares: la crisis causada por los abusos sexuales”, afirmó el pontífice.
Los temas de debate propuestos para estos días habían sido cuatro: la sinodalidad, es decir, la idea de una iglesia participativa; la evangelización, la constitución apostólica y la consiguiente reforma de la Curia del difunto Francisco y la liturgia, este último un tema divisivo entre facciones a cuenta de la misa en latín.
En la conclusión del foro, León XIV animó a los cardenales a transmitir a los obispos un mensaje claro: La escucha es profundamente importante.
Además, el papa propuso la celebración de una cumbre de este tipo con los cardenales al año para seguir cooperando, la próxima en junio de este año.
En dos días, León XIV logró congregar en el Vaticano a 170 de los 245 miembros del actual Colegio Cardenalicio y les reclamó en varias ocasiones esforzarse por la unidad, consciente de las divisiones entre las facciones reformista y conservadora, también durante los doce años del pontificado de Francisco.









