El deterioro de acuerdos internacionales y el aumento de arsenales encienden las alarmas sobre una posible carrera armamentista
La Organización de las Naciones Unidas (ONU) enfrenta uno de los momentos más críticos en materia de seguridad global desde el fin de la Guerra Fría. La reunión de los países firmantes del Tratado de No Proliferación Nuclear (TNP) se desarrolla en un contexto marcado por la desconfianza, la ruptura de acuerdos y el fortalecimiento de arsenales atómicos.
El secretario general, António Guterres, ha advertido que el mundo se encuentra peligrosamente cerca de un punto de no retorno, donde un error de cálculo podría desencadenar una catástrofe de proporciones incalculables.
Actualmente, Estados Unidos y Rusia concentran cerca del 90% de las armas nucleares del planeta, mientras que otras potencias como China han acelerado la modernización de sus arsenales. Este escenario se agrava por la expiración de tratados clave como el New START, lo que deja un vacío en los mecanismos de control y verificación.
A esto se suman factores de alta tensión como la guerra en Ucrania, el programa nuclear de Irán y el desarrollo armamentista de Corea del Norte, elementos que dificultan la posibilidad de alcanzar consensos en el seno de la ONU.
Expertos advierten que, aunque el TNP sigue siendo un pilar del orden internacional, la falta de acuerdos en las últimas conferencias refleja una crisis de confianza entre las potencias, lo que podría derivar en una nueva carrera armamentista global.
Además, la incorporación de tecnologías como la inteligencia artificial en sistemas de defensa nuclear añade un nuevo nivel de riesgo, al incrementar la posibilidad de errores o decisiones automatizadas en escenarios críticos.









