Aunque disminuyen cifras, el peligro sigue latente para quienes cruzan hacia Estados Unidos.
Las muertes de migrantes en la frontera entre México y Estados Unidos registraron una disminución significativa en el último año, de acuerdo con la Organización Internacional para las Migraciones.
El más reciente informe del Proyecto Migrantes Desaparecidos indica que los fallecimientos pasaron de 561 en 2024 a 160 en 2025. No obstante, esta reducción no es proporcional a la caída en los cruces irregulares, lo que sugiere que las rutas utilizadas se han vuelto más peligrosas.
Datos de la Oficina de Aduanas y Protección Fronteriza de Estados Unidos revelan que las detenciones disminuyeron de más de un millón en 2024 a poco más de 100 mil en 2025, reflejando un descenso considerable en el flujo migratorio.
A pesar de ello, especialistas advierten que quienes continúan migrando enfrentan condiciones más adversas, como rutas más aisladas, presencia de grupos criminales, condiciones climáticas extremas y falta de asistencia humanitaria.
En el continente americano, las muertes también bajaron de mil 272 a 408, aunque la OIM reconoce que parte de esta disminución podría estar relacionada con retrasos en la recopilación de datos oficiales.
Desde 2014, este organismo ha documentado más de 80 mil muertes y desapariciones en rutas migratorias a nivel global, lo que evidencia la magnitud de una crisis humanitaria que continúa afectando a cientos de miles de familias.
De cara a próximos foros internacionales sobre migración, la OIM ha llamado a los gobiernos a reforzar políticas de protección, cooperación internacional y vías seguras para reducir los riesgos que enfrentan las personas en movilidad.









