La Organización Meteorológica Mundial prevé un incremento de temperaturas, sequías, lluvias intensas y mayor actividad ciclónica como consecuencia del fenómeno climático.
La Organización Meteorológica Mundial (OMM), organismo especializado de las Naciones Unidas, alertó sobre el probable desarrollo de un fenómeno de El Niño de intensidad moderada a fuerte durante los próximos meses, condición climática que podría extenderse entre nueve y doce meses y generar impactos significativos en diversas regiones del planeta.
De acuerdo con el pronóstico del organismo internacional, los indicadores oceánicos y atmosféricos muestran un acelerado calentamiento de las aguas superficiales del océano Pacífico ecuatorial, fenómeno que comenzó a fortalecerse entre finales de abril y mediados de mayo.
La OMM señaló que, además del aumento de la temperatura en la superficie marina, se han detectado condiciones inusualmente cálidas en las capas subsuperficiales del Pacífico tropical, con registros que superan hasta en seis grados centígrados los valores promedio, lo que favorece el desarrollo y permanencia de El Niño.
La secretaria general de la OMM, Celeste Saulo, advirtió que este fenómeno podría provocar un incremento de las temperaturas globales durante los próximos meses, además de intensificar eventos climáticos extremos como sequías prolongadas, lluvias torrenciales, olas de calor terrestres y marinas, así como una mayor actividad de huracanes en el Pacífico central y oriental.
Entre las regiones que podrían registrar alteraciones en los patrones de precipitación y temperatura se encuentran el sur de Sudamérica, el sur de Estados Unidos, el Cuerno de África y diversas zonas de Asia Central, donde se prevén cambios significativos en las condiciones climáticas habituales.
La OMM recordó que la última aparición de El Niño, entre 2023 y 2024, contribuyó a que 2024 fuera considerado el año más cálido del que se tiene registro a nivel mundial. Ante este nuevo escenario, el secretario general de la ONU, António Guterres, reiteró la necesidad de acelerar las acciones para enfrentar la crisis climática y fortalecer la transición hacia fuentes de energía más sostenibles.
Aunque los especialistas señalan que no existe evidencia concluyente de que el cambio climático incremente la frecuencia o intensidad de El Niño, sí advierten que el calentamiento global agrava los efectos asociados a este fenómeno, aumentando la severidad de las precipitaciones extremas, las sequías y las olas de calor en distintas regiones del mundo.









