El fenómeno ya se formó en el Pacífico y científicos advierten que podría ser uno de los más intensos desde 1997.
El fenómeno climático de El Niño ya está oficialmente presente en el océano Pacífico, donde el calentamiento anormal de las aguas ha encendido alertas globales ante la posibilidad de que alcance una intensidad histórica.
La Administración Nacional Oceánica y Atmosférica (NOAA) confirmó su formación y advirtió que existe una probabilidad superior al 60% de que este evento se ubique entre los más fuertes registrados desde 1950, incluso comparable con el episodio de 1997, considerado uno de los más destructivos por sus efectos económicos y climáticos.
Meteorólogos señalan que el fenómeno podría intensificar sequías, inundaciones, incendios forestales y olas de calor en distintas regiones del planeta, en un contexto donde el cambio climático ya está elevando las temperaturas globales. La ONU lo ha calificado como una “alerta climática urgente”, al advertir que podría “alimentar aún más el calentamiento del planeta”.
Los impactos no serán uniformes. En el Pacífico, el fenómeno tiende a reducir la actividad de huracanes en el Atlántico, pero aumenta su intensidad en el Pacífico oriental, lo que podría beneficiar parcialmente a algunas regiones del continente americano mientras eleva riesgos en islas y zonas costeras.
En Sudamérica, especialmente en el oeste del continente, se esperan lluvias intensas e inundaciones, mientras que países como India enfrentarían olas de calor más severas y Australia condiciones extremas de sequía e incendios forestales. En África oriental, los expertos anticipan cambios bruscos entre sequías y lluvias torrenciales.
En Estados Unidos, el fenómeno podría provocar inviernos más húmedos en el sur y condiciones más secas en el noroeste, además de impactos mixtos en la agricultura, con beneficios para algunos cultivos pero presiones para la ganadería.
Científicos advierten que este evento podría alcanzar su punto máximo antes de lo habitual y prolongarse más de lo esperado, lo que aumentaría su impacto económico global. Estudios estiman incluso que años posteriores podrían registrar temperaturas récord debido a los efectos rezagados del fenómeno.









