Los artículos falsificados incluían uniformes del Mundial, con un valor estimado de 20 millones de dólares
Las autoridades aduaneras de Hong Kong realizaron uno de los mayores decomisos recientes de mercancía falsificada al asegurar alrededor de 230 mil productos presuntamente ilegales, con un valor estimado de 20 millones de dólares, en una operación que coincidió con la víspera del Mundial de fútbol.
Entre los artículos incautados destacan cerca de 30 mil camisetas deportivas que imitaban uniformes de selecciones nacionales y jugadores, algunas de ellas con un nivel de confección tan preciso que dificultaba su diferenciación con prendas auténticas. De acuerdo con el inspector superior Wayne Chung, muchos de estos productos corresponden a versiones “premium” falsificadas, que buscan replicar las líneas oficiales de mayor calidad.
Además de ropa deportiva, el operativo incluyó la incautación de calzado, relojes, altavoces y bolsos, algunos inspirados en marcas de lujo como Louis Vuitton y Rolex, lo que evidencia la amplitud del mercado ilegal detectado por las autoridades.
Las investigaciones se desarrollaron en centros logísticos y puntos de control fronterizo desde finales de mayo hasta principios de junio, donde se identificaron redes de distribución vinculadas al comercio electrónico internacional.
Según los reportes oficiales, casi el 80% de la mercancía tenía como destino países del continente americano, región donde se concentra una alta demanda por productos relacionados con el evento futbolístico que se celebrará de manera conjunta en Estados Unidos, México y Canadá.
Durante el operativo fue detenido un conductor de camión en un puesto de control que conecta a Hong Kong con China continental y Macao, mientras que otras cinco personas fueron arrestadas por su presunta participación en la venta en línea de los productos falsificados. Todos los implicados quedaron en libertad bajo fianza mientras continúan las investigaciones.
Las autoridades advirtieron que la importación, exportación o comercialización de mercancía falsificada puede implicar penas de hasta cinco años de prisión y multas considerables, además de mantener abiertas las indagatorias para identificar el origen de la red.









