Una serie de ataques armados registrados entre viernes y domingo dejaron un saldo de violencia en Chicago.
Chicago vivió un violento fin de semana tras una ola de tiroteos que dejó al menos siete personas muertas y alrededor de 40 heridas, de acuerdo con reportes de la policía local.
Entre las víctimas mortales se encuentran un joven de 21 años baleado en el pecho el domingo, un adolescente de 18 años atacado la noche del sábado y un hombre de 50 años asesinado el viernes, lo que refleja la gravedad de los hechos ocurridos en distintos puntos de la ciudad.
Uno de los ataques más graves ocurrió la noche del viernes en una calle concurrida, donde dos agresores desde una camioneta dispararon contra una multitud, dejando 12 personas heridas, entre ellas menores de edad. Las víctimas fueron trasladadas a distintos hospitales.
La violencia se desató en pleno fin de semana del Juneteenth, una fecha conmemorativa del fin de la esclavitud en Estados Unidos, lo que generó fuertes reacciones de autoridades locales.
El alcalde de Chicago, Brandon Johnson, lamentó que una jornada que debía ser de celebración “terminara marcada por la violencia”, mientras pidió justicia para las víctimas.
En paralelo, el presidente Donald Trump reavivó el debate sobre seguridad pública al cuestionar la situación en la ciudad y sugerir una posible intervención federal, lo que fue rechazado por autoridades estatales.
Aunque las cifras recientes muestran un aumento puntual de tiroteos, datos oficiales indican que los delitos violentos en general han disminuido en los últimos años en Chicago.
Otras ciudades como Filadelfia, Cincinnati y Kansas City también registraron episodios de violencia armada durante el mismo fin de semana, reflejando un repunte nacional de incidentes con armas de fuego.









