Pekín impuso controles de exportación a diez empresas estadounidenses ligadas a la defensa, drones y tierras raras.
China elevó nuevamente la tensión con Estados Unidos al incluir a diez compañías estadounidenses en su lista de control de exportaciones, medida que restringe el acceso a productos de doble uso, es decir, aquellos con aplicaciones tanto civiles como militares.
El Ministerio de Comercio chino explicó que la decisión busca proteger la seguridad nacional y cumplir con sus compromisos internacionales en materia de no proliferación. Como parte de las sanciones, quedaron suspendidas las exportaciones hacia las empresas señaladas y cualquier operación en curso deberá detenerse, salvo autorización expresa de las autoridades chinas.
Entre las firmas afectadas figuran fabricantes y proveedores vinculados con la industria de defensa, robótica, drones, sistemas aeroespaciales, servicios marítimos y producción de tierras raras, sectores considerados estratégicos en la competencia tecnológica entre las dos principales economías del mundo.
Además, Pekín prohibió a decenas de compañías estadounidenses participar en procesos de contratación pública, como respuesta a las restricciones impuestas previamente por Washington contra empresas chinas.
Las nuevas medidas llegan apenas unas semanas después de la visita del presidente estadounidense, Donald Trump, a Pekín, donde ambos gobiernos expresaron su intención de construir una relación de mayor estabilidad. Sin embargo, las recientes decisiones reflejan que las diferencias comerciales y tecnológicas continúan marcando la relación bilateral.









