Rechazó que exista corrupción sistémica en su administración y acusó a sectores políticos y mediáticos de intentar generar una percepción de crisis.
El presidente del Gobierno de España, Pedro Sánchez, negó ante el Congreso que exista una “corrupción generalizada” dentro de su administración, en medio del aumento de investigaciones judiciales que han impactado a su entorno político más cercano.
Durante una comparecencia especial, Sánchez defendió la integridad de su gobierno y acusó a la oposición y a ciertos sectores mediáticos de impulsar una narrativa que busca “confundir a la ciudadanía” y generar desconfianza institucional.
Las declaraciones se producen dos días después de la condena a 24 años de prisión por corrupción contra el exministro de Transportes, José Luis Ábalos, quien fue uno de sus colaboradores más cercanos.
El mandatario español aseguró que nunca tuvo conocimiento ni habría tolerado prácticas ilegales dentro de su gobierno, al tiempo que cuestionó la instrucción judicial relacionada con investigaciones que involucran a su esposa, Begoña Gómez, y a su hermano.
Sánchez calificó algunas medidas cautelares, como la restricción de salida del país, como “desproporcionadas” y sostuvo que el proceso judicial ha rebasado los límites de lo razonable.
En paralelo, la oposición ha intensificado su presión política y ha exigido la convocatoria de elecciones anticipadas, argumentando una crisis de confianza en el Ejecutivo español.









