El Tribunal Superior abrió la puerta a un debate nacional sobre la regulación de esta sustancia.
El Tribunal Superior de Kenia rechazó la petición de la Sociedad Rastafari de Kenia para permitir el uso de cannabis con fines religiosos, al considerar que los argumentos presentados no demostraron que la prohibición vigente vulnera sus derechos constitucionales.
El juez Bahati Mwamuye determinó que corresponde al Parlamento y a las instituciones competentes, y no al Poder Judicial, decidir sobre una posible reforma a la política nacional relacionada con el cannabis.
La comunidad rastafari había solicitado una excepción a la legislación vigente, argumentando que la marihuana, conocida localmente como bhang, forma parte de sus prácticas espirituales y ceremoniales. Actualmente, la Ley de Estupefacientes y Sustancias Psicotrópicas de 1994 castiga la posesión de cannabis con penas de hasta diez años de prisión y multas.

Aunque negó la solicitud, el tribunal señaló que el creciente consumo de cannabis en Kenia hace necesario un debate público sobre el futuro de la regulación de esta sustancia.
Tras conocer el fallo, representantes de la Sociedad Rastafari anunciaron que presentarán una apelación ante el Tribunal de Apelaciones y señalaron que continuarán su lucha legal en defensa de lo que consideran su libertad religiosa.
Decenas de integrantes de la comunidad acudieron al tribunal en Nairobi con prendas representativas de sus colores tradicionales y expresaron su inconformidad con la decisión, al señalar que la prohibición actual facilita actos de discriminación y detenciones contra sus miembros.
El movimiento rastafari, surgido en Jamaica en la década de 1930, considera el cannabis una herramienta de meditación espiritual y mantiene una fuerte identidad cultural vinculada con sus raíces africanas.









