Destituyó al general Oleksandr Sirski y nombró a Mijailo Drapati como nuevo comandante de las Fuerzas Armadas.
El presidente de Ucrania, Volodímir Zelenski, anunció un nuevo cambio en la dirección militar del país al relevar al general Oleksandr Sirski como comandante en jefe de las Fuerzas Armadas y designar en su lugar al general Mijailo Drapati, quien hasta ahora estaba al frente de las Fuerzas Conjuntas del Ejército.
Durante un mensaje dirigido a la nación, Zelenski aseguró que la decisión fue tomada tras consultas con los principales mandos militares y agradeció a Sirski por su trabajo durante un periodo marcado por intensos combates contra las fuerzas rusas.
El mandatario ucraniano indicó que buscará asignarle a Sirski una nueva responsabilidad dentro del gobierno, aunque no detalló cuál será su próximo cargo.
El relevo ocurre después de una semana de tensión política y militar luego de la salida del exministro de Defensa Mijailo Fédorov, quien cuestionó la conducción del Ejército y señaló que Ucrania necesita una estructura militar más adaptada a una guerra dominada por la tecnología, especialmente por el uso de drones.

Fédorov acusó a Sirski de mantener métodos tradicionales y de no responder con suficiente rapidez a las nuevas necesidades del conflicto. Sus declaraciones generaron protestas en varias ciudades ucranianas, donde ciudadanos exigieron su regreso al Ministerio de Defensa y pidieron cambios en la dirección militar.
El general Sirski respondió a las críticas defendiendo su gestión y aseguró que durante su mandato Ucrania fortaleció el uso de drones como una herramienta clave en sus operaciones contra Rusia.
Sirski había asumido el liderazgo del Ejército ucraniano en febrero de 2024, después de sustituir al popular general Valeri Zaluzhni, quien dejó el cargo tras diferencias con Zelenski sobre la estrategia para enfrentar la invasión rusa.
El nombramiento de Drapati representa un nuevo ajuste en la estructura militar ucraniana mientras el país continúa enfrentando una guerra prolongada, con la presión de mantener sus capacidades defensivas y acelerar la modernización tecnológica de sus fuerzas armadas.









