Por: José Fonseca
Al entregar en la Cámara de Diputados el presupuesto federal, Edgar Amador Zamora, titular de la SHCP, declaró que “los recursos públicos deben estar al servicio de la gente”, a pesar de que muchos analistas advierten que los programas sociales no dejan gran margen de maniobra para cumplir con otras metas del régimen.
Quienes ya conocieron las premisas del documento, señalaron que solo el monto de los programas de becas para niños y jóvenes exigirá más de 300 mil millones de pesos y que la suma de todos los programas sociales lleva el costo a una cifra que bordea los 700 mil millones de pesos en 2027.
El presupuesto contiene partidas para las inversiones necesarias para que este gobierno cumpla con sus programas de obras para el próximo año; pero no puede recortar nada de los programas sociales, pues el expresidente Andrés Manuel López Obrador hizo constitucional la obligación de pagarlas. Y les dejó atrapados sin salida.
Trump: recuerda a “The Ugly American”
El singular estilo para la diplomacia de Donald Trump, presidente de Estados Unidos, de alguna manera se asemeja a la diplomacia estadounidense de los años 50 en el sudeste asiático, tan bien descrita en la novela “The Ugly American” –el americano feo–, escrita por Eugene Burdick y William Sederer.
Se describe la arrogancia e insensibilidad de los diplomáticos estadunidenses ante las costumbres locales en las naciones del sudeste asiático, lo cual contrastaba con la habilidad de la diplomacia de la Unión Soviética, que se esforzaba y marcaba la diferencia.
Descubrieron que la diplomacia de “The Ugly American” favorecía al comunismo que combatía. Sacudió tanto a Washington que, por esa razón, John F. Kennedy creó el Cuerpo de Paz, con miles de jóvenes idealistas que hicieron trabajo social en todo el mundo. Hoy, la
La diplomacia de Trump deja la impresión de que favorece a los adversarios de su país.
Doble nacionalidad, arma electorera
Aunque los tiempos del Congreso y sus puentes no coincidan con las prisas del Gobierno y su partido para que le aprueben todos los cambios constitucionales que, dicen, “aclaran las ambigüedades constitucionales sobre la doble nacionalidad”, en dos semanas se aprobará.
Mientras, mantienen viva la artificial discusión que, con el impulso y participación de connotados personajes del Gobierno y su partido, han entablado algunos sectores de la sociedad, con el argumento de que las restricciones aclaratorias a la doble nacionalidad son asunto de soberanía nacional.
Pero sabemos que la reforma de Zedillo ya prohibía ser candidatos a Presidente, a gobernadores y a legisladores federales a quienes tienen doble nacionalidad. En los hechos, equiparar soberanía y doble nacionalidad es sólo arma electorera para explotar la veta de antiyanquismo que tenemos la mayoría de los mexicanos. No dejan ningún cabo suelto.









