Barrera flotante y mayor presencia policial buscan frenar nuevos cruces tras una llegada masiva que dejó decenas de muertos y encendió las alertas en la Unión Europea.
España comenzó la instalación de una barrera flotante en la frontera marítima de Ceuta con Marruecos, luego de una llegada masiva de migrantes que generó una crisis migratoria sin precedentes en este enclave español del norte de África.
La medida fue implementada en la zona de Tarajal, uno de los principales puntos utilizados para intentar ingresar al territorio español. La estructura cuenta con una barrera neumática y boyas ancladas que sobresalen del agua para dificultar los cruces irregulares, aunque permite el paso de embarcaciones oficiales de vigilancia.
De acuerdo con autoridades españolas, alrededor de 60 mil personas intentaron ingresar a Ceuta desde el pasado 30 de julio por vía terrestre y marítima, mientras que más de 48 mil fueron retornadas a Marruecos durante las primeras 48 horas.
La emergencia dejó al menos 67 personas fallecidas, entre ellas migrantes que murieron ahogados o durante intentos desesperados por superar el rompeolas y la valla fronteriza.
El gobierno español informó que los cruces disminuyeron considerablemente tras el despliegue de fuerzas de seguridad, aunque mantendrá reforzada la vigilancia ante el riesgo de nuevos intentos de ingreso.
La crisis provocó preocupación dentro de la Unión Europea, donde 22 países solicitaron una respuesta coordinada para fortalecer la protección de las fronteras exteriores del bloque. Irlanda, que mantiene la presidencia rotatoria de la UE, convocó una reunión extraordinaria de ministros del Interior para analizar la situación.
El ministro español del Interior, Fernando Grande-Marlaska, señaló que las redes de tráfico de personas aprovecharon la vulnerabilidad de los migrantes y difundieron información falsa para impulsar los cruces masivos.
Mientras tanto, el presidente del Gobierno español, Pedro Sánchez, pidió evitar respuestas individuales dentro de Europa y defendió una estrategia conjunta ante los desafíos migratorios.
España aseguró que quienes ingresaron irregularmente a Ceuta no podrán trasladarse libremente hacia la península ni al espacio Schengen, mientras continúan los controles de identidad en puertos y aeropuertos.
Aunque el país mantiene una política migratoria considerada más abierta que otros gobiernos europeos, las autoridades rechazaron que sus programas de regularización hayan provocado la crisis y señalaron que existen requisitos específicos para acceder a la residencia legal.








