El combustible derramado por un petrolero encallado frente a las islas Hallaniyat continúa expandiéndose, mientras autoridades y ambientalistas evalúan el impacto ecológico.
El derrame de petróleo provocado por el petrolero Caroline Bezengi, encallado frente a las costas de Omán, ha generado una mancha de aproximadamente 390 kilómetros cuadrados, informó la Autoridad Medioambiental del país.
El buque transportaba cerca de un millón de barriles de petróleo ruso con destino a Asia y reportó problemas el pasado 8 de junio frente a las costas de Yemen. Fuentes de seguridad marítima señalaron inicialmente que pudo haberse registrado una explosión a bordo, aunque hasta ahora nadie ha reivindicado un posible ataque.
La fuga se localiza cerca de las islas Hallaniyat, una zona declarada reserva natural por Omán que alberga diversas especies, entre ellas ballenas jorobadas del mar Arábigo y cormoranes de Socotra. Las autoridades indicaron que, por el momento, no existe riesgo para las instalaciones cercanas, incluidas plantas desalinizadoras y complejos turísticos.
Sin embargo, Greenpeace estimó que la mancha podría alcanzar unos 600 kilómetros cuadrados, a partir del análisis de imágenes satelitales. Un análisis de Reuters también detectó que el derrame continuaba extendiéndose a finales de julio, aumentando la preocupación por sus posibles consecuencias ambientales.
Especialistas señalaron que un vertido de esta magnitud requiere barreras flotantes, equipos de recuperación y dispersantes aplicados desde aeronaves, con el objetivo de evitar que el petróleo alcance la costa o se deposite en el fondo marino.
El Caroline Bezengi, de 274 metros de eslora, cargó petróleo en el puerto ruso de Novorossiysk en abril y posteriormente atravesó el canal de Suez. El buque, construido en 2001, estaba registrado como parte de la llamada “flota en la sombra” utilizada por Rusia para transportar petróleo mediante embarcaciones antiguas y estructuras de registro que dificultan identificar a sus propietarios.








