El desplome histórico del caudal del Danubio impide garantizar el agua necesaria para refrigerar los reactores de Cernavoda.
Rumania se prepara para detener por completo su única central nuclear debido a la caída histórica del nivel del Danubio, provocada por la intensa sequía y las sucesivas olas de calor que afectan a gran parte de la cuenca del río.
El reactor número 2 de la central de Cernavoda será sometido a un procedimiento de parada, después de que el primero fuera desconectado hace aproximadamente dos semanas por la disminución del caudal disponible para los sistemas de refrigeración.
El director de la Administración Nacional de Aguas de Rumania, Sorin Rîndaşu, advirtió que el cierre de la planta es prácticamente inevitable ante las previsiones de caudal para los próximos días.
Las autoridades han intentado elevar artificialmente el nivel del Danubio en la zona de la central mediante trabajos en el fondo del río, incluida la remoción de rocas y el hundimiento de barcazas cargadas con piedras. Sin embargo, las medidas no han logrado revertir la situación.
El Danubio registró un nuevo mínimo histórico al ingresar a territorio rumano, con apenas 1,370 metros cúbicos por segundo, frente a un promedio multianual de aproximadamente 3,900 metros cúbicos por segundo. Además, no se esperan lluvias significativas en la cuenca durante los próximos cinco días.
El operador Nuclearelectrica prevé que el segundo reactor pueda quedar fuera de operación durante la mañana del 13 de agosto. La central aporta cerca del 20 por ciento del consumo eléctrico de Rumania, por lo que su cierre obligará al país a incrementar las importaciones de electricidad desde naciones vecinas.
Aunque el Ministerio de Energía descartó por ahora un riesgo de apagón, la situación genera preocupación debido a las temperaturas extremas que continúan afectando al país, donde se esperan hasta 39 grados Celsius en algunas regiones.
La crisis hídrica también ha provocado restricciones en el suministro de agua para alrededor de 200 localidades, evidenciando el impacto de la sequía sobre la infraestructura energética y los servicios básicos.









