El gobierno de José Antonio Kast busca impedir que líderes criminales continúen operando desde las prisiones mediante un régimen de mayor vigilancia y aislamiento.
El gobierno de Chile inició el traslado de 295 presos considerados de alta peligrosidad desde Santiago hacia la cárcel La Laguna, ubicada en Talca y considerada el complejo penitenciario más moderno del país, como parte de su estrategia contra el crimen organizado.
La operación, denominada “Cancerbero”, contempla que 37 integrantes de organizaciones criminales sean recluidos en módulos de máxima seguridad y sometidos a un régimen especial de vigilancia.
El Ministerio de Justicia señaló que el penal fue seleccionado por sus condiciones de seguridad y capacidad para albergar a internos considerados de alta complejidad.
El ministro de Seguridad, Martín Arrau, afirmó que los líderes criminales no podrán utilizar las cárceles para continuar coordinando actividades delictivas. “En las cárceles manda el Estado, no los criminales”, sostuvo.
La medida forma parte de la agenda de seguridad impulsada por el presidente José Antonio Kast, quien asumió el poder en marzo con el compromiso de endurecer la lucha contra la delincuencia y el crimen organizado.
Chile ha registrado en los últimos años un aumento de homicidios y secuestros, situación relacionada también con la expansión de organizaciones criminales extranjeras, entre ellas el Tren de Aragua.
La semana pasada, Kast anunció además un paquete de reformas que contempla establecer un régimen penitenciario especial para dirigentes de organizaciones criminales o terroristas. El mandatario adelantó que el esquema podría incluir un “aislamiento casi total” para los integrantes de mayor peligrosidad.









