A una semana del sismo de magnitud 7.4, los equipos de rescate continúan entre los escombros, pero las posibilidades de encontrar sobrevivientes son cada vez menores.
A una semana del devastador terremoto de magnitud 7.4 que sacudió Colombia, los equipos de rescate continúan removiendo toneladas de escombros, aunque las posibilidades de encontrar sobrevivientes entre las personas desaparecidas son cada vez más reducidas.
El desastre ha dejado cerca de 300 personas fallecidas y al menos 140 desaparecidas, de acuerdo con las autoridades de atención de emergencias. Las zonas más afectadas permanecen parcialmente desoladas, con miles de viviendas, hoteles, hospitales y comercios destruidos o inhabitables.
Las autoridades estiman que alrededor de 27 mil viviendas quedaron destruidas, dejando a miles de familias sin un lugar donde vivir. En los albergues habilitados se reciben reportes de personas desaparecidas y daños materiales, mientras decenas de damnificados permanecen en colchones y pequeños espacios improvisados.
En distintas ciudades, edificios dañados han sido marcados con una “X” roja para advertir sobre el riesgo de colapso y prohibir el paso. En algunos inmuebles, los rescatistas ya colocaron señales que indican el cierre de las labores de búsqueda.
Pese al paso del tiempo, grupos de voluntarios se niegan a abandonar la esperanza de encontrar personas con vida. Aunque después de 72 horas las posibilidades de supervivencia disminuyen considerablemente, los equipos continúan revisando los escombros en busca de cualquier señal.
El terremoto representa además la primera gran emergencia que enfrenta el gobierno del presidente Abelardo de la Espriella, quien asumió el cargo apenas tres días antes del desastre. El mandatario solicitó a Estados Unidos una suspensión temporal de aranceles para facilitar la recuperación económica del país.
La reconstrucción será uno de los mayores desafíos. El alcalde de Cali, Alejandro Eder, calculó que recuperar esa ciudad podría requerir al menos 3 mil 200 millones de dólares, mientras Colombia recibe apoyo financiero de Estados Unidos y organismos internacionales como el Banco Mundial.
Con cada jornada que pasa, las labores de rescate se transforman gradualmente en trabajos de recuperación de cuerpos y remoción de escombros, mientras miles de familias enfrentan el difícil proceso de reconstruir sus vidas.









