El endeudamiento federal alcanzó los 40.047 billones de dólares y mantiene una trayectoria ascendente.
La deuda pública de Estados Unidos superó por primera vez en la historia los 40 billones de dólares, de acuerdo con los datos publicados este miércoles por el Departamento del Tesoro, en un nuevo récord que refleja el creciente desequilibrio entre los ingresos y los gastos del gobierno federal.
Según el registro oficial denominado “Deuda calculada al centavo”, el pasivo total del gobierno estadounidense alcanzó los 40.047 billones de dólares. El nuevo nivel se alcanzó apenas cinco meses después de que la deuda rebasara los 39 billones, lo que evidencia la velocidad con la que continúa aumentando el endeudamiento.
Actualmente, el gobierno federal gasta alrededor de dos billones de dólares más de lo que obtiene mediante sus ingresos fiscales, por lo que debe recurrir constantemente a la emisión de deuda para cubrir la diferencia.
Uno de los principales factores que presionan las finanzas públicas es el costo de los intereses. Estados Unidos destina ya más de un billón de dólares anuales únicamente al pago de intereses de su deuda, convirtiendo este concepto en uno de los mayores gastos del presupuesto federal, solo por detrás del Seguro Social.
A este escenario se suman los costos crecientes de programas de salud y seguridad social, así como las modificaciones fiscales impulsadas por el presidente Donald Trump. De acuerdo con las proyecciones citadas en el reporte, estas medidas podrían ampliar significativamente el déficit durante la próxima década.
El ritmo de crecimiento de la deuda también ha superado algunas previsiones oficiales. Una estimación anterior de la Oficina de Presupuesto del Congreso calculaba que el endeudamiento llegaría a 39.4 billones de dólares al cierre del año fiscal 2026, previsto para septiembre.
La situación ocurre además en un contexto de presión sobre los mercados financieros. El rendimiento de los bonos del Tesoro estadounidense a 30 años alcanzó esta semana su nivel más elevado en 19 años, debido, entre otros factores, a las preocupaciones sobre un posible repunte de la inflación derivado de las tensiones internacionales y la guerra en Irán.
Para mantener la estabilidad del mercado de deuda, el gobierno estadounidense anunció también que duplicará el volumen de sus operaciones de recompra de bonos, hasta alcanzar al menos 4 mil millones de dólares, con el objetivo de respaldar la liquidez de los títulos de largo plazo.
El nuevo récord de endeudamiento coloca nuevamente bajo debate la sostenibilidad de las finanzas públicas estadounidenses, particularmente ante la expectativa de que el déficit continúe aumentando durante los próximos años si el gasto federal permanece por encima de los ingresos









