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Las incursiones aéreas mantienen activadas las alarmas prácticamente durante todo el día, mientras Ucrania enfrenta una creciente presión sobre sus sistemas de defensa.

Los ataques con drones rusos contra Kiev y la región que rodea la capital ucraniana se prolongaron este lunes por quinto día consecutivo, provocando nuevas afectaciones a viviendas, comercios e infraestructura y alterando las actividades cotidianas de millones de personas.

Los ataques registrados durante la madrugada dejaron al menos cuatro personas heridas y ocasionaron daños en instalaciones de almacenamiento, un edificio habitacional y un establecimiento comercial, informó el gobernador regional, Tymur Tkachenko.

El presidente ucraniano, Volodímir Zelenski, afirmó que Rusia lanzó cerca de mil 500 drones contra territorio ucraniano en apenas cuatro días, más de la mitad de ellos propulsados por motores a reacción. Según el mandatario, la intensidad de los ataques busca desgastar a la población.

La ofensiva también alcanzó otras regiones. En Odesa, un ataque provocó un incendio en una terminal de la empresa de mensajería Nova Poshta, mientras que en Krivói Rog dos personas resultaron heridas tras el impacto de un dron contra una empresa industrial.

Los ataques han afectado además la actividad económica y los servicios. En Kiev, las alertas aéreas han obligado a interrumpir temporalmente el servicio del metro, dejando a cientos de pasajeros varados en estaciones abarrotadas.

La situación ha complicado incluso actividades cotidianas como el regreso a casa o el inicio del ciclo escolar. Familias enteras han tenido que permanecer en estaciones del metro o refugiarse con familiares ante la imposibilidad de trasladarse con normalidad.

Mientras Rusia intensifica sus ataques aéreos, Ucrania también ha dirigido drones contra infraestructura dentro de territorio ruso, en una escalada que mantiene bajo presión a ambas partes y profundiza las afectaciones sobre zonas urbanas y económicas.

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