El gobierno de Putin también reportó un aumento de 85% en las deportaciones, mientras crecen los casos de extranjeros reclutados para combatir en Ucrania.
Rusia prohibió la entrada al país a 197 mil extranjeros que infringieron sus leyes o cometieron delitos, informó el Ministerio del Interior durante una reunión con el presidente Vladímir Putin, en medio de un endurecimiento de las medidas migratorias.
Andréi Kikot, jefe del Servicio de Migración, señaló que las autoridades también registraron un incremento de 85% en las deportaciones, con alrededor de 100 mil personas expulsadas del territorio ruso. De esa cifra, unas 75 mil fueron deportadas por la fuerza, de acuerdo con los datos presentados ante el mandatario.
El endurecimiento de los controles ocurre en un contexto marcado por la guerra en Ucrania y por las denuncias sobre el reclutamiento de ciudadanos extranjeros para incorporarse a las fuerzas rusas.
Uno de los casos investigados se encuentra en Perú, donde las autoridades detuvieron a un hombre acusado de captar y trasladar a un ciudadano peruano hacia Rusia con la promesa de recibir un salario de alrededor de 2 mil 600 dólares mensuales a cambio de incorporarse a las fuerzas rusas.
La Cancillería peruana informó en agosto que al menos 459 ciudadanos peruanos habrían sido captados por Rusia para ser enviados al frente de guerra. De ellos, 11 han muerto, 114 permanecen desaparecidos y tres se encuentran en poder de Ucrania como prisioneros.
Las cifras reflejan el creciente control ejercido por Moscú sobre la población extranjera, mientras la guerra continúa y aumentan las investigaciones de distintos países sobre los mecanismos utilizados para atraer a ciudadanos extranjeros hacia el conflicto.
El endurecimiento de las políticas migratorias se suma así a las tensiones generadas por la guerra y a las denuncias internacionales sobre el uso de extranjeros en las filas rusas.








