Kim Jong-un supervisa una ofensiva militar a gran escala mientras Seúl eleva la alerta tras detectar varios lanzamientos hacia el mar del Este.
Corea del Norte volvió a exhibir su capacidad militar con un amplio ejercicio de ataque que combinó artillería de largo alcance, misiles, drones y sistemas de lanzamiento múltiple, en una nueva demostración de fuerza que eleva la tensión en la península coreana.
Las maniobras se realizaron el sábado con la participación de unidades de distintos niveles del Ejército Popular Coreano, informó este lunes la agencia estatal KCNA. El ejercicio incluyó drones de ataque, misiles tácticos de crucero, lanzacohetes múltiples con capacidad termobárica y misiles balísticos tácticos.
De acuerdo con la propaganda oficial norcoreana, el entrenamiento estuvo orientado a demostrar la capacidad de sus fuerzas para ejecutar ataques concentrados contra objetivos enemigos. La agencia KCNA aseguró que los sistemas empleados mostraron un elevado poder destructivo y que los proyectiles alcanzaron sus objetivos con gran precisión.
Corea del Sur confirmó que, durante esa misma jornada, Corea del Norte lanzó varios misiles balísticos desde las inmediaciones de Wonsan, en la costa oriental del país, hacia el mar del Este, denominado también mar de Japón. Los lanzamientos fueron seguidos de cerca por las autoridades surcoreanas, que mantienen una estrecha vigilancia sobre las actividades militares de Pyongyang.
El despliegue norcoreano ocurrió poco después de que Corea del Sur concluyera un ejercicio marítimo conjunto con Estados Unidos y Japón. Las maniobras de los tres países estuvieron enfocadas en reforzar su capacidad de respuesta frente a las amenazas militares de Corea del Norte, particularmente ante el desarrollo de sus programas de misiles.
La sucesión de ejercicios militares refleja nuevamente la escalada de demostraciones de fuerza entre Pyongyang y sus principales adversarios regionales. Mientras Corea del Norte busca mostrar que cuenta con una amplia variedad de sistemas capaces de atacar objetivos a diferentes distancias, Seúl, Washington y Tokio mantienen sus ejercicios conjuntos como una forma de reforzar la disuasión.
El nuevo despliegue representa así otro episodio de tensión en una región donde los lanzamientos de misiles y las maniobras militares se han convertido en frecuentes demostraciones de poder. Pyongyang insiste en fortalecer sus capacidades de ataque, mientras Corea del Sur y sus aliados buscan mantener una respuesta coordinada ante cualquier nueva provocación.









