La empresa Yangs Technology anunció el despliegue de miles de vehículos autónomos para reparto de última milla, en una expansión que pone a prueba la regulación europea.
Los robots autónomos de reparto fabricados en China comienzan a ganar terreno en Europa. La empresa Yangs Technology, con sede en Chengdu, anunció un despliegue a gran escala de sus pequeños vehículos terrestres sin conductor, capaces de transportar hasta 20 kilos y operar durante más de 12 horas con una sola carga.
Los equipos, clasificados como vehículos de automatización Nivel 4, cuentan con cámaras, sensores ultrasónicos y tecnología LiDAR para desplazarse de manera autónoma. Además, incorporan un sistema de cambio rápido de batería que permite ampliar sus jornadas de trabajo con mínimos tiempos de interrupción.
La expansión refleja el creciente peso de China en la industria de la robótica. El país apuesta por la producción masiva y de bajo costo, lo que le permite fabricar grandes volúmenes de equipos destinados tanto al mercado interno como a la exportación.
El reparto de última milla representa uno de los campos con mayor potencial para estos vehículos, debido a que sus recorridos son cortos y se realizan principalmente en barrios, zonas comerciales y otros espacios urbanos. Las proyecciones apuntan a un crecimiento anual cercano al 20% de este mercado hacia 2030.
Aunque varios países europeos ya han permitido pruebas y operaciones de robots repartidores, el continente todavía enfrenta un panorama regulatorio fragmentado. Estonia, Finlandia y algunas zonas del Reino Unido han avanzado en su adopción, pero no existe una homologación común para este tipo de vehículos en el espacio público.
Empresas como Starship ya acumulan millones de entregas en Europa y Estados Unidos, demostrando que el modelo es técnicamente viable. Sin embargo, la expansión depende en gran medida de acuerdos con supermercados y plataformas de reparto, así como de las reglas que establezca cada país.
Los robots chinos llegan así a un mercado en crecimiento, situándose entre los drones de reparto y los vehículos autónomos de mayor tamaño. Su reducido tamaño, menor costo y capacidad para circular a velocidades moderadas podrían convertirlos en una de las formas más accesibles de automatizar las entregas urbanas.









