Un ciudadano ucraniano de 31 años fue detenido tras la agresión en una abadía benedictina de Jarosław; las autoridades aún investigan el móvil.
Un ataque con arma blanca dentro de una abadía benedictina en Jarosław, al sureste de Polonia, dejó un sacerdote muerto y otras cuatro personas heridas, en un hecho que provocó un amplio despliegue policial y conmoción en la comunidad local.
La agresión ocurrió alrededor de las 9:30 de la mañana del jueves 24 de septiembre, en el complejo de la abadía. De acuerdo con las autoridades, el atacante agredió con un cuchillo a cuatro hombres y una mujer, quienes fueron trasladados de inmediato a un hospital. Tres de los hombres sufrieron heridas graves y, posteriormente, uno de ellos, un sacerdote, murió debido a la gravedad de sus lesiones.
Las primeras investigaciones señalan que el sospechoso es un ciudadano ucraniano de 31 años, quien fue detenido en el lugar poco después de la agresión. Medios locales reportaron que el hombre habría llegado a Polonia desde Alemania ese mismo día, aunque las autoridades continúan reconstruyendo la secuencia exacta de los hechos.
El ataque ocurrió en un complejo religioso del siglo XVII, situado a unos 30 kilómetros de la frontera con Ucrania. Testigos describieron momentos de pánico entre las personas que se encontraban en las inmediaciones, mientras los servicios de emergencia atendían a las víctimas y la policía acordonaba la zona.
Las autoridades no han establecido hasta ahora el móvil de la agresión ni han confirmado que se trate de un ataque dirigido contra la comunidad religiosa. La Fiscalía y la policía mantienen abierta la investigación para determinar qué ocurrió y establecer las circunstancias que llevaron al sospechoso a cometer el ataque.
El primer ministro polaco, Donald Tusk, señaló que el detenido deberá responder ante la justicia, mientras que el presidente ucraniano, Volodímir Zelenski, condenó el hecho y expresó sus condolencias por la muerte del sacerdote.
La agresión vuelve a poner bajo atención los incidentes con armas blancas registrados en distintos puntos de Europa, aunque por ahora las autoridades polacas no han establecido ninguna relación entre este caso y otros ataques ocurridos recientemente en el continente.









