La tercera etapa de la vialidad beneficiará a los habitantes, con cuatro carriles, ciclovías, sendero seguro y alumbrado público.
El gobernador Esteban Villegas Villarreal y el presidente municipal Toño Ochoa entregaron la tercera etapa de la avenida Río Grande, una obra de infraestructura que transforma una antigua vialidad de tierra y lodo en una avenida equipada para mejorar la movilidad y la seguridad de más de 123 mil duranguenses.
La obra contó con una inversión de 79 millones 334 mil 634 pesos y comprende casi un kilómetro de longitud, con cuatro carriles de circulación, dos por sentido, ciclovías, sendero peatonal iluminado y espacios destinados a favorecer traslados más seguros para peatones, ciclistas y automovilistas.

De acuerdo con Javier Chávez Cibrián, director municipal de Obras Públicas, los trabajos también incluyeron arborización, sistema de riego, cisternas, alumbrado público e infraestructura de agua potable y alcantarillado, con el objetivo de mejorar los servicios y las condiciones urbanas de la zona.
La tercera etapa beneficia directamente a 32 colonias y fortalece la conexión entre la carretera al Mezquital y la carretera México, al ofrecer una alternativa para reducir dificultades de traslado y facilitar el acceso a viviendas, escuelas, comercios y centros de trabajo.
Habitantes de la zona destacaron el cambio que representa la nueva vialidad. Irma Aldama, beneficiaria de la obra, recordó que anteriormente las familias enfrentaban problemas para caminar entre el lodo, especialmente cuando llevaban a sus hijos a la escuela.









