Las intensas lluvias elevaron el caudal a niveles de riesgo y llevaron a cerrar temporalmente algunas pasarelas y circuitos turísticos.
Las autoridades de Argentina y Brasil mantendrán restricciones en distintos sectores turísticos de las cataratas del Iguazú debido a la fuerte crecida del río, provocada por varios días de intensas precipitaciones. Las medidas buscan proteger a los visitantes ante el aumento del caudal y los riesgos para la infraestructura.
En el lado argentino, permanecerá restringido el acceso a los circuitos Superior e Inferior, ya que las previsiones apuntan a niveles que podrían comprometer la seguridad de quienes recorren las pasarelas y los miradores. En Brasil, también se limitará el paso por la pasarela que permite acercarse a las cataratas desde el río.
La fuerza del agua obligó a retirar las barandillas de protección de esa estructura en territorio brasileño, con el propósito de facilitar el paso del caudal y reducir el riesgo de que la corriente la arrastre. El lunes, las autoridades ya habían activado protocolos preventivos luego de que el río superara los 12 mil metros cúbicos por segundo.

Las estimaciones citadas por la administración del parque argentino advierten que el caudal podría alcanzar los 13 millones de litros por segundo, frente a un promedio habitual de 1.5 millones. También se prevén nuevas crecidas intermitentes durante la temporada de lluvias, en un escenario asociado a las condiciones climáticas de El Niño.
Pese a las restricciones, ambos parques permanecerán abiertos, aunque con acceso limitado a determinadas áreas. En Argentina continuarán operando algunos espacios para visitantes, establecimientos gastronómicos y la excursión náutica Gran Aventura, de acuerdo con el anuncio oficial.
Las cataratas del Iguazú, declaradas Patrimonio Natural de la Humanidad por la Unesco, se extienden entre Argentina y Brasil y reciben visitantes de todo el mundo. Las autoridades mantienen el monitoreo del río para ajustar las medidas conforme evolucione la crecida.









