El gobierno francés prevé presentar medidas para atender las demandas educativas, mientras crece la presión social por el costo de la vida y el deterioro de los servicios públicos.
El presidente de Francia, Emmanuel Macron, anunció que su gobierno presentará este lunes respuestas concretas a las demandas de los estudiantes, después de más de un mes de movilizaciones que mantienen bajo presión a las autoridades francesas.
A través de un mensaje publicado en redes sociales, el mandatario informó que se había reunido con representantes de los sindicatos estudiantiles y aseguró que el primer ministro, Sébastien Lecornu, junto con integrantes de su gabinete, continuaría el diálogo para atender las principales inconformidades.
Entre las demandas de los jóvenes se encuentran la eliminación de Parcoursup, la plataforma utilizada para acceder a la educación superior, la creación de más plazas universitarias, la mejora de las instalaciones escolares y una reforma de los extensos horarios académicos.
Se prevé que las propuestas del gobierno puedan incorporarse mediante modificaciones al presupuesto de 2027, actualmente en discusión parlamentaria. Además, las autoridades analizarán las aportaciones recibidas en una consulta pública realizada entre el 5 y el 23 de octubre, que reunió poco más de 100 mil contribuciones ciudadanas.
Sin embargo, las protestas no se limitan al sector educativo. Durante las últimas semanas, sindicatos, estudiantes y miembros del movimiento de los Chalecos amarillos se han movilizado contra el encarecimiento del costo de la vida, en defensa del poder adquisitivo y para exigir mejores servicios públicos.
Según cifras del Ministerio del Interior, las manifestaciones más recientes congregaron a unas 410 mil personas en todo el país, de las cuales 110 mil se concentraron en París. La movilización incluyó 289 concentraciones, una participación inferior a la registrada la semana anterior, cuando se contabilizaron 550 mil asistentes.
En paralelo, los Chalecos amarillos convocaron a nuevas protestas para el próximo viernes frente a la Asamblea Nacional, con caceroladas para denunciar lo que consideran una deriva autoritaria del gobierno. El colectivo cuestionó las restricciones impuestas a determinadas manifestaciones tras los episodios de violencia, destrozos y saqueos registrados durante las primeras jornadas de movilización.
Los organizadores también anunciaron una nueva jornada de protestas para el sábado y preparan una huelga general para el 5 de noviembre, con la intención de aumentar la presión sobre Macron y su administración.









