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El mandatario celebró su victoria como un triunfo de la democracia y prometió fortalecer los programas sociales y la protección ambiental.

Luiz Inácio Lula da Silva ganó la segunda vuelta de las elecciones presidenciales de Brasil con el 51.8 por ciento de los votos, frente al 48.2 por ciento obtenido por el senador Flávio Bolsonaro, quien anunció que solicitará la anulación de los comicios al cuestionar una decisión judicial relacionada con el horario de votación.

Tras confirmarse su triunfo, Lula celebró en São Paulo y calificó el resultado como una “derrota de la mentira y del negacionismo”. Acompañado por su esposa, Janja da Silva, y el vicepresidente Geraldo Alckmin, aseguró que buscará transformar la manera de gobernar el país durante su próximo mandato.

El presidente agradeció a los jóvenes que participaron en movilizaciones en defensa de la democracia, así como a los adultos mayores que acudieron a las urnas. Entre sus principales compromisos para los próximos cuatro años destacó el fortalecimiento de la educación y la salud, el combate a la violencia de género y la continuidad de las acciones para frenar la deforestación.

En el ámbito internacional, Lula afirmó que Brasil no aceptará una posición subordinada frente a otras potencias y expresó su intención de ampliar la participación del país en las decisiones globales. También defendió la necesidad de regular las plataformas digitales para combatir los delitos cometidos en internet.

Por su parte, Flávio Bolsonaro rechazó reconocer el resultado electoral y anunció que acudirá a la Justicia para exigir la anulación de la votación. El senador del Partido Liberal cuestionó la decisión del magistrado Cristiano Zanin, integrante del Supremo Tribunal Federal y exabogado personal de Lula, de ampliar dos horas el horario de votación tras una solicitud de la campaña del mandatario.

“Voy a pedir la anulación de esas elecciones”, declaró Bolsonaro, quien consideró que la medida modificó las reglas durante la jornada electoral y la calificó de ilegal. Sin embargo, sus señalamientos corresponden a los argumentos de su impugnación y no constituyen por sí mismos una prueba de irregularidades.

La victoria de Lula marca el rumbo de la política brasileña para el próximo periodo, mientras su principal rival prepara acciones legales para impugnar los resultados. Ahora, la atención se centra tanto en los compromisos anunciados por el presidente electo como en el curso que seguirá la disputa ante las autoridades judiciales.

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