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La nueva depuración alcanzó a 16 integrantes del Ejército y dejó al descubierto una profunda crisis de disciplina en las estructuras políticas y militares del país.

El presidente de China, Xi Jinping, reforzó su control sobre el Partido Comunista tras la expulsión de 33 altos funcionarios durante el quinto pleno del Comité Central, una de las reuniones políticas más importantes del país. La decisión representa una de las mayores purgas de los últimos años y evidencia la creciente presión sobre las estructuras de poder.

De acuerdo con un comunicado oficial difundido al concluir cuatro días de reuniones a puerta cerrada en Pekín, 16 de los funcionarios expulsados pertenecían al Ejército. Aunque las autoridades los señalaron por presuntas violaciones graves a la disciplina y las leyes, no detallaron los delitos específicos que motivaron las sanciones.

Entre los personajes más relevantes destituidos figuran Ma Xingrui, exjefe del Partido Comunista en Xinjiang, así como los exgenerales Zhang Youxia y Liu Zhenli. También destaca la salida del exdiplomático Liu Jianchao, quien había desaparecido de la vida pública desde julio del año pasado.

La purga militar ha generado especial atención debido a que Zhang Youxia ocupaba la vicepresidencia de la Comisión Militar Central, organismo encargado de dirigir las Fuerzas Armadas. Tras las destituciones, esta estructura quedó reducida a solo dos integrantes: Xi Jinping, como presidente, y Zhang Shengmin, quien fue ascendido a vicepresidente.

La campaña anticorrupción ha sido uno de los principales ejes del gobierno de Xi desde su llegada al poder en 2012. Sin embargo, especialistas consideran que las investigaciones también funcionan como un mecanismo para garantizar la lealtad política y eliminar posibles focos de oposición dentro del partido.

Las cifras reflejan el alcance de esta estrategia: durante el tercer mandato de Xi, el número de integrantes expulsados alcanzó un récord de 51, frente a los 35 registrados en su segundo periodo y apenas cinco durante el primero.

Además, la asistencia al reciente pleno fue inusualmente baja, con 279 integrantes del Comité Central, frente a los más de 300 que participaron en reuniones anteriores. Esta situación ha alimentado las especulaciones sobre la magnitud de las investigaciones y las tensiones internas.

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