Aseguró que la designación de los grupos criminales como organizaciones terroristas busca ampliar las sanciones y rastrear sus redes internacionales.
El embajador de Estados Unidos en México, Ronald Johnson, aseguró que la designación de los cárteles de la droga como organizaciones terroristas no tiene como objetivo realizar ataques militares en territorio mexicano, sino utilizar herramientas financieras y legales para debilitar sus operaciones a nivel internacional.
Durante su participación en el Simposio de Inversionistas Globales del Instituto Milken, el diplomático afirmó que Washington busca rastrear los recursos económicos de estas organizaciones, imponer sanciones y combatir las redes que las sostienen, debido a que su presencia no se limita a México, sino que también se extiende a Estados Unidos, Europa, Asia y Sudamérica.
“El propósito era poder emplear otros mecanismos, como herramientas financieras, sanciones económicas y medidas contra el apoyo al terrorismo”, explicó Johnson, al descartar que la designación pretenda justificar bombardeos contra los grupos criminales.
El funcionario sostuvo que la cooperación bilateral en materia de seguridad atraviesa uno de sus mejores momentos, aunque consideró necesario que ambos gobiernos reconozcan abiertamente su asociación y los intereses que comparten para enfrentar amenazas comunes.
Asimismo, advirtió sobre la influencia de China en México, al señalar que, desde su perspectiva, el país asiático busca aprovechar los recursos mexicanos y su cercanía con el mercado estadounidense. También sostuvo que a Pekín le beneficiaría un escenario de inestabilidad en México, particularmente en la frontera compartida con Estados Unidos.
Johnson destacó que la seguridad mexicana es importante para Washington tanto por los vínculos comerciales como por la vecindad entre ambas naciones. En ese sentido, recordó una conversación con la presidenta Claudia Sheinbaum, en la que, según relató, ambos coincidieron en que la relación bilateral es inseparable y requiere diálogo constante.
Aunque consideró que la colaboración en seguridad ha avanzado, el embajador reconoció que todavía existe margen para mejorar. Su mensaje insistió en que la estrategia estadounidense contra los cárteles contempla mecanismos financieros y judiciales, mientras ambos países buscan mantener la cooperación frente al crimen organizado.








