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Los directores deberán colocarse en los portones para inspeccionar cuatro aspectos

Será a partir de hoy que los centros escolares públicos de El Salvador comenzaron a aplicar un memorándum del Ministerio de Educación que coloca la disciplina y la presentación personal como ejes prioritarios en la vida estudiantil.

La directriz, firmada y respaldada directamente por el presidente Nayib Bukele, ordena a los directores supervisar de manera estricta el ingreso diario de los estudiantes.

De acuerdo con el lineamiento, los directores deberán colocarse en los portones para inspeccionar cuatro aspectos: que el uniforme esté limpio y ordenado, que el corte de cabello sea considerado adecuado, que la presentación personal refleje pulcritud y que el ingreso se realice con disciplina, acompañado de un saludo respetuoso.

El documento advierte que el incumplimiento por parte de las autoridades escolares será considerado una falta grave de responsabilidad administrativa, lo que abre la puerta a sanciones.

Karla Edith Trigueros, médica y capitana del Ejército salvadoreño fue quien impulsó esta medida y que asumió como ministra de Educación el 14 de agosto. Trigueros, que ganó notoriedad nacional durante la pandemia como responsable de la logística del Plan Nacional de Vacunación, marca ahora un rumbo en política educativa que muchos perciben como una traslación de la lógica militar a las aulas.

La funcionaria instó a los directores a convertirse en modelos de disciplina y orden para estudiantes, docentes y personal administrativo, con el propósito de fomentar ambientes de respeto y convivencia.

El presidente Bukele celebró la disposición, enmarcándola dentro de la transformación de la educación pública y como una extensión de la política de orden y control que su gobierno promueve en materia de seguridad.

No obstante, la decisión generó un intenso debate. Para sectores críticos, se trata de una “militarización” de la vida escolar que desvía la atención de problemas de fondo como la infraestructura deficiente, la formación docente y la calidad educativa.

El Ministerio de Educación defiende que el objetivo central es reforzar valores cívicos, promover el respeto mutuo y elevar los estándares de disciplina en las escuelas. Según la narrativa oficial, la presentación personal y el orden al ingresar constituyen la primera piedra para edificar una cultura educativa más sólida.

Organizaciones civiles y parte del magisterio advierten que estas normas podrían convertirse en un mecanismo punitivo contra alumnos y directores, antes que en un incentivo para mejorar la convivencia.

Subrayan que el énfasis en la apariencia podría invisibilizar las desigualdades económicas que dificultan a muchas familias cumplir con tales exigencias.

La implementación de estas reglas convierte a los portones escolares en verdaderos filtros de disciplina, pero también en un termómetro del pulso social bajo la administración Bukele. Mientras el gobierno busca proyectar control y modernización, las comunidades educativas reclaman que la prioridad debe estar en garantizar una educación inclusiva, de calidad y con recursos adecuados.

El Frente Magisterial Salvadoreño advirtió que las medidas suponen un enfoque autoritario y que la educación corre el riesgo de transformarse en una prolongación de la disciplina castrense en lugar de un espacio formativo incluyente.

La noticia trascendió en medios regionales que subrayaron el perfil militar de la ministra y el pleno respaldo presidencial. Aunque organismos como UNESCO y UNICEF no se han pronunciado directamente, sus lineamientos contrastan con la política salvadoreña

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