António Guterres alerta de una crisis energética y del colapso de cadenas de suministro si continúa el bloqueo de la ruta estratégica.
Naciones Unidas lanzó una de sus advertencias más severas sobre el impacto global del bloqueo del estrecho de Ormuz, al exigir su reapertura inmediata y alertar de que la interrupción del tránsito marítimo podría desencadenar una crisis energética, severas disrupciones comerciales y una posible emergencia alimentaria mundial.
El secretario general de la ONU, António Guterres, intervino durante un debate abierto del Consejo de Seguridad sobre seguridad marítima, organizado por Baréin, y pidió a las partes involucradas permitir el paso libre de buques sin restricciones.
“Abran el estrecho. Permitan que se reanude el comercio. Dejen respirar a la economía mundial”, señaló Guterres, subrayando la urgencia de evitar una escalada económica global derivada del bloqueo de una de las rutas marítimas más importantes del planeta.
El jefe de la ONU recordó que por el estrecho de Ormuz transita aproximadamente una quinta parte del comercio mundial de petróleo, una proporción similar del gas natural licuado y cerca de un tercio del comercio global de fertilizantes, lo que lo convierte en un punto crítico para la estabilidad económica internacional.
Guterres advirtió que la situación ya ha provocado una fuerte volatilidad en los mercados energéticos y de materias primas, además de un incremento significativo en los costos del transporte y los seguros marítimos. Según dijo, se trata de la mayor disrupción en las cadenas de suministro desde la pandemia de covid-19 y el inicio de la guerra en Ucrania.
El secretario general también alertó sobre el impacto humanitario de la crisis, señalando que los retrasos en el transporte están afectando la entrega de ayuda vital a poblaciones vulnerables y podrían empujar a millones de personas en África y Asia a condiciones de hambre y pobreza si la situación se prolonga.
Asimismo, destacó que los países menos desarrollados y los pequeños Estados insulares son los más expuestos debido a su dependencia del comercio marítimo.
En paralelo, la ONU informó que más de 20.000 marineros permanecen varados en alta mar y alrededor de 2.000 buques comerciales se encuentran atrapados por restricciones de navegación y riesgos de seguridad.
El secretario general reiteró que la organización mantiene sus buenos oficios para facilitar una solución diplomática y defendió que los océanos deben ser considerados zonas de paz.
Por su parte, la Organización Marítima Internacional (OMI) respaldó el principio de libertad de navegación y recordó que existen marcos regulatorios internacionales que deben adaptarse a nuevas amenazas a la seguridad marítima.









