Washington aseguró que actuó en defensa propia tras detectar amenazas contra sus tropas en el estratégico estrecho de Ormuz.
La tensión en Medio Oriente volvió a encender las alarmas internacionales luego de que fuerzas militares de Estados Unidos realizaran ataques contra posiciones iraníes en el sur de Irán, en una operación que el Pentágono calificó como una acción de legítima defensa.
De acuerdo con información difundida por medios estadounidenses, el operativo estuvo dirigido contra sitios de lanzamiento de misiles y embarcaciones iraníes que presuntamente intentaban colocar minas marítimas en las inmediaciones del estrecho de Ormuz, considerado uno de los corredores petroleros más importantes del planeta.
El portavoz del Comando Central estadounidense (Centcom), Timothy Hawkins, explicó que la ofensiva tuvo como objetivo proteger a tropas y aeronaves norteamericanas desplegadas en la región ante posibles amenazas de las fuerzas iraníes.
Fuentes cercanas a la administración de Donald Trump señalaron que las fuerzas estadounidenses también respondieron a movimientos sospechosos relacionados con sistemas de misiles que supuestamente apuntaban hacia aviones de combate de Estados Unidos.
Aunque actualmente existe un alto al fuego parcial en la zona, el incidente refleja el delicado clima que se vive entre Washington y Teherán, justo cuando ambas naciones mantienen conversaciones para alcanzar un acuerdo que permita reducir las hostilidades.
Según versiones filtradas a la prensa internacional, el posible pacto incluiría la reapertura del estrecho de Ormuz y el levantamiento de algunas sanciones económicas contra Irán. Sin embargo, el tema nuclear quedaría pendiente para futuras negociaciones, situación que ya provocó críticas entre sectores republicanos en Estados Unidos.
Trump intentó calmar las preocupaciones al reiterar que Irán “nunca obtendrá” un arma nuclear y aseguró que las reservas de uranio enriquecido del país persa serán entregadas a Estados Unidos para ser destruidas.
La comunidad internacional sigue de cerca el conflicto ante el temor de que cualquier error pueda detonar una nueva escalada militar en Medio Oriente.









