Washington presiona a la industria de defensa para acelerar entregas y recuperar reservas de armamento reducidas durante el conflicto con Irán.
El Pentágono lanzó una fuerte presión sobre la industria de defensa de Estados Unidos para acelerar la fabricación de armas y municiones, ante la necesidad de reponer reservas que se han reducido durante los últimos meses.
El subsecretario de Defensa, Steve Feinberg, dio a los principales fabricantes un plazo de 21 días para presentar propuestas que permitan aumentar la producción y reducir considerablemente los tiempos de entrega.
En un memorando dirigido a los líderes de la industria, Feinberg exigió calendarios de producción “mucho más rápidos y agresivos”, además de inversiones para ampliar instalaciones y capacidad industrial.
El Pentágono reconoció que varios sistemas de armamento son considerados prioritarios y podrían recibir mayores adquisiciones dentro de la revisión presupuestaria para el año fiscal 2028. Entre ellos se encuentran sistemas de defensa antimisiles, radares de defensa aérea, tecnología espacial para detectar misiles y nuevos sistemas de entrenamiento militar.
La medida ocurre después de que se conociera la reducción de las reservas estadounidenses de algunas municiones, en medio del conflicto con Irán. El presidente Donald Trump reconoció que existen faltantes de determinados tipos de armamento, aunque aseguró que Estados Unidos cuenta con municiones suficientes para continuar las operaciones.
El portavoz del Pentágono, Sean Parnell, confirmó que el memorando es auténtico y señaló que forma parte de una estrategia para reconstruir y fortalecer la base industrial de defensa estadounidense.
La orden deja un mensaje claro a los fabricantes: Washington quiere más armas, en menos tiempo y a una escala mucho mayor.









