El Parlamento aprobó la abolición de la pena capital después de más de dos décadas sin ejecuciones.
El Parlamento del Líbano aprobó la abolición de la pena de muerte, en una decisión histórica que convierte al país en el primero de Medio Oriente en eliminar formalmente el castigo capital de su legislación.
La reforma establece que los delitos cometidos antes de la entrada en vigor de la nueva legislación serán sancionados con cadena perpetua, mientras que para los delitos cometidos posteriormente se contempla una modalidad de cadena perpetua agravada. De esta manera, los tribunales libaneses ya no podrán emitir sentencias de muerte.
Aunque la pena capital permanecía contemplada legalmente, el Líbano mantenía desde hace años una moratoria de facto. La última ejecución en el país ocurrió en 2004 y desde entonces ninguna persona había sido ejecutada por orden judicial.
La aprobación de la reforma se produjo después de varios obstáculos políticos. El proyecto había sido incluido en la agenda parlamentaria en julio, pero la retirada del bloque de las Fuerzas Libanesas impidió que avanzara. Tras regresar como una de las prioridades legislativas, el texto fue sometido nuevamente a votación y aprobado después de incorporar modificaciones.
El ministro de Justicia, Adel Nassar, calificó la decisión como un avance histórico en materia de derechos humanos y sostuvo que el Líbano recupera su papel como país pionero en la región en materia de protección de las garantías fundamentales.
Nassar también enfatizó que eliminar la pena de muerte no significa suavizar las sanciones contra quienes cometan delitos graves. La nueva legislación mantiene penas de prisión de larga duración y, en determinados casos, establece condiciones más severas de encarcelamiento.
La medida tiene además una relevancia especial dentro del contexto de Medio Oriente, una región donde la pena de muerte continúa contemplada en las legislaciones de varios países y donde se siguen realizando ejecuciones.
Con la reforma, el Líbano se suma al grupo de países que han eliminado formalmente la pena capital de sus sistemas jurídicos. La decisión también busca armonizar la legislación nacional con los compromisos internacionales en materia de derechos humanos y con las tendencias abolicionistas impulsadas por organismos internacionales.
La abolición representa un cambio significativo en el sistema de justicia libanés, ya que transforma una moratoria aplicada durante más de 20 años en una prohibición legal permanente. A partir de ahora, incluso en los casos considerados más graves, la máxima sanción será una condena de prisión.
La decisión parlamentaria marca así un nuevo capítulo para el sistema judicial del Líbano y coloca al país en una posición inédita dentro de Medio Oriente, al renunciar oficialmente al castigo irreversible que representa la pena de muerte.









