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Calificó los ejercicios conjuntos como una “amenaza abierta” y aseguró que ejercerá su derecho a la autodefensa para responder ante cualquier riesgo.

Corea del Norte volvió a lanzar duras críticas contra los ejercicios militares conjuntos que realizan Estados Unidos y Corea del Sur, al calificarlos como una amenaza directa para su seguridad y un factor de tensión para la estabilidad de la región.

La agencia estatal norcoreana KCNA reiteró que las maniobras representan “la amenaza más inmediata y abierta” para el país y advirtió que Pyongyang continuará ejerciendo su derecho a la autodefensa para hacer frente a las acciones de lo que considera “fuerzas hostiles”.

El pronunciamiento se produjo después de que el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, ordenara al Pentágono reducir “sustancialmente” la participación estadounidense en los ejercicios, apenas un día antes de su inicio. El mandatario consideró que este tipo de maniobras envía una señal “inapropiada y hostil” hacia Corea del Norte.

La decisión de Trump sorprendió a sus aliados en la región y se suma a sus recientes declaraciones favorables hacia el líder norcoreano, Kim Jong Un. El presidente estadounidense también ha manifestado su interés en reanudar las conversaciones con Pyongyang y afirmó recientemente que ha mantenido algún tipo de contacto con Kim, aunque no proporcionó detalles sobre esos posibles intercambios.

Pese a ello, el gobierno norcoreano no hizo referencia directa a la orden de Trump ni a la posibilidad de retomar las negociaciones. Por el contrario, mantuvo su postura de rechazo a los ejercicios militares, que considera desde hace años como ensayos para una eventual invasión de su territorio.

La tensión se mantiene en una península donde Corea del Norte posee un programa nuclear y de misiles, mientras Estados Unidos conserva una importante presencia militar en Corea del Sur. Actualmente, Washington mantiene alrededor de 28 mil 500 soldados desplegados en territorio surcoreano como parte de la alianza de defensa entre ambos países.

Los ejercicios conjuntos son considerados por Seúl y Washington una herramienta para mantener la capacidad de respuesta ante posibles amenazas, mientras que Pyongyang sostiene que incrementan el riesgo de una confrontación militar. Esta diferencia de posiciones mantiene abierto uno de los principales focos de tensión en Asia Oriental.

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