Australia fue el primer país en aprobar una legislación de este tipo y, posteriormente, otras naciones, entre ellas Francia, Reino Unido, Indonesia y Malasia, impulsaron medidas similares.
El gobierno de Nueva Zelanda presentó un proyecto de ley para prohibir el acceso a las redes sociales a los menores de 16 años, con el argumento de proteger a niños y adolescentes de contenidos nocivos y del uso excesivo de las plataformas digitales.
El primer ministro Christopher Luxon defendió la iniciativa y afirmó que el gobierno no puede aceptar los efectos negativos que las redes sociales están provocando entre las nuevas generaciones.
Según datos citados por el mandatario, uno de cada tres jóvenes de entre 13 y 17 años pasa al menos cinco horas al día utilizando redes sociales. Luxon advirtió que la exposición constante a contenido perjudicial, herramientas diseñadas para generar adicción y presiones sociales puede afectar la vida familiar, el sueño, la educación y el bienestar de los menores.
La propuesta contempla sanciones económicas para las plataformas que no cumplan con las nuevas restricciones. Empresas como Meta podrían enfrentar multas de hasta 10 por ciento de sus ingresos mundiales en caso de incumplimiento.
La iniciativa forma parte de una tendencia internacional que busca limitar el acceso de menores a las redes sociales. Australia fue el primer país en aprobar una legislación de este tipo y, posteriormente, otras naciones, entre ellas Francia, Reino Unido, Indonesia y Malasia, impulsaron medidas similares.
Sin embargo, el proyecto neozelandés enfrenta obstáculos políticos. Los partidos ACT y NZ First, integrantes de la coalición de gobierno y ubicados en la derecha política, ya anticiparon su rechazo a la propuesta.
El debate coloca nuevamente en el centro de la discusión el equilibrio entre la protección de los menores, la libertad de acceso a internet y la responsabilidad de las grandes plataformas digitales sobre los contenidos y mecanismos de interacción que ofrecen a sus usuarios.









