La agencia migratoria de EU adquirió los dispositivos pese a las críticas de legisladores y organizaciones civiles.
El Servicio de Inmigración y Control de Aduanas de Estados Unidos (ICE) adjudicó un contrato por 16.7 millones de dólares para adquirir 6 mil pares de guantes capaces de emitir descargas eléctricas, dispositivos que serán utilizados por sus agentes para controlar a personas detenidas y situaciones consideradas de alto riesgo.
El contrato fue otorgado sin licitación a la empresa Compliant Technologies LLC, con sede en Kentucky, e incluye los dispositivos, equipo adicional y servicios de apoyo durante los próximos seis meses.
La adquisición generó críticas de organizaciones defensoras de los derechos civiles y legisladores demócratas, quienes cuestionan que los agentes del ICE cuenten con una nueva herramienta de control en medio de señalamientos por el uso excesivo de la fuerza durante la ofensiva migratoria impulsada por el presidente Donald Trump.
Horas antes de conocerse la adjudicación, un grupo de 16 senadores demócratas, encabezado por Catherine Cortez Masto, pidió al ICE cancelar la compra y advirtió sobre los riesgos de utilizar los dispositivos durante arrestos civiles sin límites claros, capacitación adecuada y mecanismos de supervisión.
Los guantes funcionan como equipo convencional de patrullaje hasta que el agente activa mediante un botón el mecanismo eléctrico. Al entrar en contacto directo con la piel, pueden producir una descarga dolorosa destinada a someter a una persona que se resista.
De acuerdo con el ICE, los dispositivos serán empleados en “entornos de alta tensión”, como arrestos, traslados de detenidos considerados combativos y situaciones de disturbios civiles. La agencia sostiene que permitirán controlar rápidamente a personas que se resistan y reducir la necesidad de utilizar formas de fuerza más severas, incluidas armas de fuego.
Sin embargo, los críticos exigieron conocer los protocolos de capacitación, supervisión y documentación que regularán su utilización para evitar abusos.
El Departamento de Seguridad Nacional, dependencia de la que forma parte el ICE, defendió la adquisición y acusó a sus detractores de intentar impedir que los agentes federales cuenten con equipo para protegerse durante sus operaciones.









