Nepal y China enfrentan una emergencia de enormes dimensiones, con pueblos sepultados, carreteras destruidas y equipos de rescate que trabajan contra el tiempo.
Las devastadoras inundaciones y deslaves registrados en la región del Himalaya han dejado al menos 797 personas muertas y más de 3 mil desaparecidas en Nepal y China, mientras los equipos de emergencia continúan buscando sobrevivientes entre toneladas de lodo y escombros.
En Nepal, el balance provisional ascendió a 781 fallecidos y 2 mil 502 desaparecidos, de acuerdo con las autoridades de gestión de emergencias. En China se reportaron 16 muertos y 546 personas desaparecidas, lo que elevó el saldo conjunto de la catástrofe.
Entre los desaparecidos hay cientos de extranjeros, mientras las autoridades enfrentan enormes dificultades para acceder a las comunidades afectadas.
En localidades como Bharatpur, Nepal, familiares de personas desaparecidas han acudido a las morgues para intentar identificar cuerpos recuperados. Sin embargo, la capacidad de estos centros se encuentra al límite debido al elevado número de víctimas.
Las labores de rescate también se complican por las carreteras destruidas, las interrupciones en las comunicaciones y el riesgo de nuevos deslaves y desbordamientos. Los rescatistas trabajan bajo condiciones peligrosas y con el paso de las horas disminuyen las posibilidades de encontrar personas con vida.
Además de atender la emergencia inmediata, Nepal ya comienza a dimensionar el impacto económico de la tragedia. El ministro de Relaciones Exteriores estimó que la reconstrucción podría costar varios miles de millones de dólares y solicitó apoyo de la comunidad internacional.
Mientras continúan las labores de búsqueda y recuperación, las autoridades mantienen la vigilancia sobre las condiciones meteorológicas y los cauces de los ríos ante el temor de que nuevas lluvias provoquen más inundaciones y movimientos de tierra.
La magnitud del desastre ha convertido a esta región del Himalaya en uno de los principales focos de emergencia humanitaria de la zona, con comunidades enteras afectadas y miles de familias aún a la espera de noticias sobre sus seres queridos.









