Científicos descubrieron que la degradación del permafrost pudo debilitar una ladera volcánica en Jan Mayen y favorecer un enorme alud tras un terremoto de magnitud 6.5.
El calentamiento del Ártico podría estar aumentando el riesgo de deslizamientos y otros desastres asociados con los terremotos, de acuerdo con un estudio internacional que analizó el sismo ocurrido en Jan Mayen, Noruega, en marzo de 2025.
El terremoto, de magnitud 6.5, provocó un gran desprendimiento de rocas y escombros sobre el glaciar Kjerulf, ubicado a más de siete kilómetros del epicentro. También se registraron desprendimientos de hielo en el cercano glaciar Weyprecht.
Investigadores de Alemania, Noruega y Brasil combinaron información sísmica, imágenes satelitales, mediciones de infrasonido y registros meteorológicos para reconstruir la secuencia del desastre. Sus resultados fueron publicados en la revista científica Proceedings of the National Academy of Sciences (PNAS).
Los científicos plantean que la degradación del permafrost, suelo que permanece congelado durante largos periodos, pudo contribuir a debilitar las laderas volcánicas. El hielo funciona como un elemento que mantiene unidas las rocas, por lo que su desaparición puede volverlas más inestables.
Jan Mayen es una isla volcánica situada entre el Atlántico Norte y el océano Ártico. Allí se encuentra el Beerenberg, considerado el volcán activo más septentrional del mundo, cuyas laderas están cubiertas por glaciares que descienden hasta la costa.
Para los investigadores, el terremoto de 2025 constituye un ejemplo de cómo diferentes fenómenos naturales pueden encadenarse. Una ladera debilitada por el calentamiento puede ser más vulnerable a los movimientos sísmicos y desencadenar desprendimientos de gran magnitud.
El estudio advierte que, conforme continúe el calentamiento global, la pérdida de permafrost podría incrementar la inestabilidad de laderas y glaciares en regiones polares. De esta manera, el cambio climático actuaría como un “amplificador silencioso” de riesgos naturales, aumentando la posibilidad de que un fenómeno desencadene otros eventos de mayor impacto.









