El secretario de Estado de EU cuestionó la estrategia contra los cárteles y advirtió que Washington enfrentará la amenaza “de una forma u otra”.
El secretario de Estado de Estados Unidos, Marco Rubio, elevó la presión sobre México al afirmar que existen “vastos territorios” del país donde el Estado no ejerce un control efectivo, al tiempo que cuestionó los resultados de la estrategia mexicana para combatir a los cárteles del narcotráfico.
Durante su visita a Quito, Ecuador, el funcionario estadounidense reconoció que México y Estados Unidos mantienen una cooperación importante en materia de seguridad, pero sostuvo que los esfuerzos realizados hasta ahora “aún no son suficientes” frente a la capacidad y los recursos de las organizaciones criminales.
Rubio señaló que los cárteles disponen de armamento, importantes recursos financieros y tecnología, además de emplear drones en actividades relacionadas con el tráfico de drogas y personas, particularmente en las zonas cercanas a la frontera entre ambos países.

El secretario de Estado también destacó que la violencia asociada al crimen organizado no se limita a los enfrentamientos entre grupos criminales, sino que ha alcanzado a candidatos políticos, jueces y periodistas, lo que, desde la perspectiva de Washington, representa una amenaza que trasciende las fronteras mexicanas.
En este contexto, Rubio advirtió que Estados Unidos tendrá que enfrentar el problema “de una forma u otra”, una declaración que vuelve a colocar la cooperación en seguridad entre ambos países como uno de los principales puntos de la relación bilateral.
Como parte de los esfuerzos conjuntos, México y Estados Unidos mantienen en marcha la operación binacional “Águila Alta”, diseñada para contener el uso de drones por parte de organizaciones criminales en la región fronteriza de Tijuana, Baja California, y San Diego, California.
El operativo permanecerá vigente hasta el 21 de septiembre y funciona bajo el esquema denominado “operaciones espejo”. Bajo este modelo, las fuerzas de seguridad de cada país realizan acciones de manera simultánea dentro de su propio territorio, sin cruces fronterizos ni intervenciones conjuntas.

La segunda fase contempla el despliegue de equipos antidron fijos y móviles, con capacidad para detectar y neutralizar aeronaves utilizadas por grupos delictivos. La medida busca reforzar la vigilancia de una tecnología que se ha convertido en una herramienta cada vez más utilizada por organizaciones criminales.
Las declaraciones de Rubio se producen mientras ambos gobiernos buscan fortalecer sus mecanismos de cooperación en seguridad, particularmente en la lucha contra el tráfico de drogas, armas y personas. Sin embargo, las palabras del funcionario estadounidense también reflejan las diferencias que persisten sobre la magnitud de la amenaza y la manera en que debe ser combatida.
La presión de Washington sobre México se mantiene así como uno de los temas centrales de la agenda bilateral, en un escenario donde el control territorial, el uso de tecnología por parte de los cárteles y la seguridad fronteriza continúan generando preocupación en Estados Unidos.








