Asmara respondió a la expulsión de diez de sus diplomáticos y al cierre de su embajada en Etiopía.
Etiopía y Eritrea rompieron nuevamente sus relaciones diplomáticas en medio de una creciente tensión entre ambos países, luego de que el gobierno etíope ordenara cerrar la embajada eritrea en Adís Abeba y expulsara a diez diplomáticos, a quienes acusó de realizar actividades que amenazaban la seguridad nacional.
El Gobierno de Eritrea respondió con la ruptura total de los vínculos diplomáticos y calificó de “asombrosas” e “injustificadas” las acusaciones. En un comunicado, sostuvo que no tenía otra opción que responder con una medida similar y advirtió sobre las consecuencias negativas de la decisión.
Asmara acusó además a Etiopía de mantener una política hostil y afirmó que su vecino estaría buscando obtener acceso al mar mediante una eventual intervención en puertos y zonas costeras de Eritrea. También señaló al Gobierno etíope de albergar, entrenar y armar a grupos opositores eritreos con el supuesto objetivo de promover un cambio de régimen.
La nueva crisis ocurre mientras continúan los enfrentamientos en el norte de Etiopía. Adís Abeba acusa a Eritrea de respaldar a grupos rebeldes de la región de Tigré, mientras el Gobierno eritreo rechaza esas acusaciones.
Etiopía dio a los diplomáticos eritreos un plazo de 48 horas para abandonar el país, incluidos representantes acreditados ante la Unión Africana, después de señalar que estaban involucrados en actividades consideradas una amenaza para su seguridad.
La ruptura representa un nuevo deterioro en una relación marcada por décadas de enfrentamientos. Ambos países protagonizaron una guerra fronteriza entre 1998 y 2000, y permanecieron con sus vínculos diplomáticos congelados durante aproximadamente dos décadas.
El acercamiento iniciado en 2018 permitió la reapertura de las respectivas embajadas y puso fin formalmente a años de hostilidad. El entonces primer ministro etíope, Abiy Ahmed, recibió posteriormente el Premio Nobel de la Paz por sus esfuerzos para alcanzar la reconciliación con Eritrea.
La nueva confrontación vuelve a elevar la tensión en una región estratégica del Cuerno de África, donde persisten conflictos internos y disputas relacionadas con el acceso al mar Rojo.








